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lunes, 4 de abril de 2016

Hoy, casi un año después, he soñado...



Hoy nos cuenta su experiencia en el voluntariado Noelia, que estuvo hace justo un añito trabajando como voluntaria en Marruecos y que ha querido compartirlo con todos nosotros :). Muchas gracias zina! 

"Hoy, casi un año después, he soñado...
He soñado que volvía a Taqznat, he soñado con sus calles, con su gente, con su alegría y sus días de sol. 
He soñado con todos esos valores que me transmitieron y todo lo que aprendí.
Y por unos minutos, ha sido como estar allí otra vez.
 La idea de participar en un voluntariado me había rondado mucho tiempo la cabeza, pero siempre había algo que me detenía. Hasta que llegó una época en que no sé muy bien cómo ni por qué, pero esta idea pasó a ser casi una necesidad, necesitaba vivir esa experiencia, conocer mundo, conocer nuevas personas…
No fue fácil decidir, al principio quería irme a Tanzania o India, después ya reduje distancias y pensé en Marruecos y fue entonces cuando encontré la Asociación Amal Taznaqt y lo tuve claro, era esta con la que iba a colaborar.
Después de inscribirme y confirmarlo todo la espera se me hizo eterna, contaba los días y no pensaba en otra cosa. Me comían por dentro las ganas de que llegase. Y aún recuerdo los nervios tal día como hoy de pensar que me quedaban menos de 24horas para llegar a donde realmente empezaba lo que sería una de las mejores, si no la mejor, experiencias que he vivido.


Yo iba a Taznaqt de voluntaria, mi idea era que yo iba a ayudar en el colegio, en la asociación de mujeres...y puede que lo hiciese, sí, pero conforme llegué allí me di cuenta de que ellos me iban a ayudar a mi mucho más. Me ayudaron con todo lo que me transmitieron: alegría, valores, cultura. Me ayudaron a ver las cosas desde otra perspectiva, a crecer como persona.
Es difícil explicar lo que se siente al ver a todos los niños ponerse en círculo a tu alrededor, verlos jugar por las calles y que viniesen a esperar en la puerta de la casa para que jugases con ellos, al hablar con la gente de allí y ver cómo es su día a día,...Y todo esto sin móviles, sin teles y sin un montón de lujos más, que aunque nos puedan parecer una tontería es algo a lo que estamos acostumbrados y que en cierto modo nos atrapa.
Durante toda la estancia allí no todo fue bonito, es verdad que es un país en el que existe pobreza y el nivel de vida es distinto al nuestro. Recuerdo el día en el que fuimos a visitar a los niños del orfanato y el hospital, y como nos impactaron las condiciones en las que estos se encontraban. Y también como en los días que pasamos por otras ciudades, al ir paseando por la calle podías ver claramente la gran diferencia entre aquellos con un nivel de vida bajo y uno alto.
He tratado de escribir mi experiencia muchas veces pero siempre me quedaba a medias, ya que lo que aquí cuento, es solo una parte, porque resulta casi imposible  transmitirlo todo, como me gustaría. 



 Nunca me habría imaginado que una experiencia como esta me marcaría tanto. Aún recuerdo el momento en que les dije a mis padres y amigos que me iba a Marruecos, todos aquellos a los que se lo decía y me respondían "¡estás loca! ¿tú sabes lo que vas a hacer? ..."(y cosas que prefiero ni recordar). Esto me sirvió para darme cuenta del nivel al que llegan a afectar a veces los medios de comunicación y los estereotipos que se crean. Pero sin embargo, nada de lo que me dijesen me iba a hacer cambiar de opinión ya que yo lo tenía claro, hacía mucho tiempo que quería participar en un proyecto como este.
Después de todo esto, de cada minuto vivido allí, de cada cosa aprendida, cada persona conocida, puedo decir que no me arrepiento de nada y que repetiría una y mil veces más. Y aunque no sé cuándo, sé que volveré porque parte de Taznaqt quedó en mí.





Y a todo aquel que esté dudando sobre lo que quiere hacer, ya sea un voluntariado o cualquier otra cosa, solo le puedo decir que los sueños hay que perseguirlos por inalcanzables que parezcan. Sin prisa, porque ‘la prisa mata’.




miércoles, 20 de enero de 2016

Esa gran primera vez



En  el momento en el que me decidí a ir a Marruecos, hace ya tres años, me apoyaban muy poquitas personas de mi entorno, por no decir una, mi mejor amiga, que fue la que me insistió en que tenía que conocer al país vecino y a la que le debo este gran descubrimiento.
Iba por fin a realizar un voluntariado, a conocer gente, a salir de la zona de confort para empaparme de toda una cultura nueva para mí. Me fui sola, unos días antes que todos los demás voluntarios, y allí me esperaba el coordinador de la asociación, con el que, junto con sus amigos y compañeros que nos acompañaron el resto del viaje, pasé cuatro días en pleno Ramadán. 
Recuerdo como me sentía en esos primeros momentos, cuando aterricé y estaba esperando la llegada de Rachid, como me sentí en el coche de camino a la casa en Marrakech, con la música, viendo las banderas de Marruecos por toda la avenida, viendo las motos repletas de gente, los carros.. estaba realmente fascinada.
La primera tarde, en la habitación que me prepararon y en la que me pasé toda la tarde metida, ya que ellos estaban durmiendo, me pregunté a mi misma que qué hacía ahí, me sentía un poco sola, como fuera de lugar, pero creo que fue por mi propia mentalidad de aquel entonces, por no saber donde meterme o porque nunca había experimentado la sensación de estar sola en otro país, con un idioma y una cultura completamente distinta a la tuya y empiezas realmente a pensar en todo lo negativo que te han dicho antes de irte, incluso puedes hasta dudar de si has hecho bien o no. Pero todos esos pensamientos se olvidaron en cuanto escuché a Rachid llamarme para decirme que nos teníamos que preparar para cenar, que en un ratito ya se podía comer.


De repente, les vi a todos mucho más activos, más alegres, todos colaborando preparando la cena y preguntándome cómo es que había elegido Marruecos, qué hacía en España, cómo era mi familia… empecé a sentir que yo también formaba parte de aquello, estábamos compartiendo la misma comida del mismo plato, me enseñaban qué era lo que comía, me contaban anécdotas sobre sus vidas para que les fuese conociendo y me mostraban sus mejores sonrisas haciendo que olvidase por completo mis preocupaciones de esa misma tarde.
Desde ese momento los siguientes días fueron geniales y si no hubiese sido gracias a ellos no habría conocido ni la mitad de cosas que conocí, ni aprendido tanto sobre sus costumbres y valores.
Con esto quiero decir, que estamos prácticamente absortos en una sociedad y en una educación que nos hace ver lo distinto como malo, haciéndonos creer que lo que hacemos nosotros es lo correcto y desconfiando de todo lo desconocido, en vez de generar en la sociedad un sentimiento y un valor de respeto hacía lo distinto.
Nosotros cuando vamos allí, en la mayoría de los casos,  nos encontramos con una gente que de verdad te quiere dedicar tiempo, ya fuera del interés que le puede proporcionar a la gente marroquí que seas turista o no, si vas con ganas de aprender ellos también lo notan y es entonces cuando también cambian un poco ese rol, y tratan de conseguir que te vayas de allí con el mejor sabor de boca posible, tratan de mostrarte como viven, te escuchan, te preguntan, te cuentan su día a día, historias de su familia y maneras de ver la vida muy distintas y no por ello menos valiosas que las nuestras.

En Marruecos he consolidado el valor de la familia, de la unión, del preciado regalo del tiempo, el valor de compartir absolutamente todo, y eso es algo que tengo que agradecer, y que hace que necesite volver una y otra vez, para escapar de todo este interés, de todos estos prejuicios, de todo el consumismo y egoísmo que veo día a día aquí, de la falta de tiempo, de las prisas, de la falta de unión y empatía.. Y es que encontrar lo contrario en un punto exacto del planeta hace que le hagas irremediablemente un hueco en tu corazón para siempre... y que ir signifique inyectarte un poquito de ese estilo de vida para compartirlo con los tuyos aquí, que se entusiasman igual que tú aunque todavía no lo hayan conocido, o para soportar de la mejor manera posible al resto de la gente que te ofrece su cara de extrañeza más grande y te mira como un bicho raro o como un imposible.
En fin, feliz miércoles!

viernes, 16 de octubre de 2015

Plasmando sentimientos..


El desierto supuso una vía de escape, vida, aunque parezca que no haya, pero sí, si la hay, la hay mires por donde mires, existe algo que no se puede explicar del todo, un clima, un ambiente, cargado de sentimientos, de historias, que invita a dar rienda suelta a tu imaginación o simplemente a tumbarte mientras observas la inmensidad.

Tocar esa arena tan característica con tus propias manos, mirar al horizonte y perderte mientras intentas contar el número de dunas que ves, empapándote de todo lo que te cuentan de la vida de los nómadas e intentando hacerte una idea de esas familias viviendo en pleno desierto.

Para mí el desierto despierta tus sentidos, te los despierta más que nunca, quieres observar, ver y guardar en tu memoria cada granito de arena que ves, cada puesta de sol, cada sensación, porque sabes que es un momento irrepetible.
Cada vez que voy y lo veo, allí, imponente, enseñándome lo bella y mágica que puede llegar a ser la naturaleza, siempre me sigue sorprendiendo, no importa cuántas veces vaya, no importa cuántas veces pise esas dunas, siempre lo encuentro igual de impresionante, siempre siento lo mismo en la tripa en cuanto lo empiezo a ver llegando al pueblito, es como si de repente todo el desierto quisiese meterse dentro de ti y que pases a mimetizarte con él, como si te llamase.

Es ese tipo de sitio al que necesitas volver una y otra vez para perderte y encontrarte, para no pensar en nada mas, para sentir el calor de todo el día en su arena, para sentirte en cierta manera protegida y arropada por él, para respetarlo, para agradecer también en sus horas de sol el pequeño oasis que tienes al lado, esa pequeña tregua que parece darte… Para dormir mirando un cielo que pensabas que solo existía en las películas, para sentir el frío de las noches en él, y que no importa ya que sabes que en unas horas estarás viendo uno de los mejores amaneceres de tu vida…

El desierto es magia, es misterio, es volver a un punto más “animal” y menos humano que todos tenemos y creerte parte de él, un encuentro con la naturaleza, en el que empiezas a llenarte de todo lo que sientes, una sensación más que gratificante en el momento en el que te das cuenta de que no necesitas nada más que eso.


“He cruzado muchas veces estas arenas. Pero el desierto es tan grande y los horizontes tan lejanos 
que hacen que uno se sienta pequeño y permanezca en silencio”






Fotografía: Marina Ruiz

martes, 22 de septiembre de 2015

De nómadas va la cosa



Enero de 2015, este fue mi primer contacto directo con los asentamientos de los nómadas. Nosotras tenemos muchos amigos que hasta hace unos años vivían en el desierto con sus familias nómadas, pero no habíamos visitado otras zonas donde muchas familias se han asentado, han dejado su vida nómada de ir de un lado para otro, pero siguen viviendo como tal, con sus mismas costumbres.


Fuimos a hacer un pequeño reparto, aún no teníamos tantas cositas de La Prisa Mata como tenemos ahora, por lo que el reparto fue muy pequeñito (algo que solucionamos en Abril, que fue un reparto enorme y dio para mucho). Esta vez nos decidimos por una familia en concreto, una madre y su hijo pequeño Hassan, de 5 añitos, que solo se le veía corretear de aquí para allá con su sonrisa y su carita de pillo. La madre enseguida nos preparó te y nos sacó frutos secos. La verdad que no hay nada como el té bereber..


Nos fue enseñando su casa, y como vivía, como hacía el pan, como cocinaba... (claro que contábamos con los amigos que nos habían llevado y nos iban traduciendo todo). Era una pasada encontrarse en medio de la "nada" y ver como se las apañaban...
Nos contaron que vivían de lo que la gente de los pueblos les iba trayendo, verduras, agua, etc. y que en su caso había más gente que le ayudaba ya que era la única que se hacía cargo del pequeñín.


Después de pasar una mañana super agradable, haciendo puzzles con Hassan, tomando el té con los amigos, charlando con la madre... ésta nos obsequió con unos colgantes que había hecho, a modo de agradecimiento. Da gusto ver lo agradecidos que son, es algo que me sigue pareciendo increíble, esa manera de agradecerte las cosas, de hacerte saber que han pasado un rato genial y que les ha gustado que hayas ido a verles. 

Es una experiencia muy enriquecedora, el pasar la mañana, la tarde allí (no el ir verles echar una foto e irse), el sentarse, el no tener prisa por irte, el disfrutar de esa jaima en la que mires por donde mires no ves nada más, solo desierto,  el aprender de como esa madre saca adelante a su familia y los valores que te muestra..es espectacular. Nos fuimos de allí sabiendo que pronto íbamos a volver a verles, y ¡así fue! Cada vez que vamos tratamos de hacerles una visita para llevarles más cositas y para ver como crece ese bichejo ¡y su sonrisilla!



jueves, 18 de junio de 2015

RAMADAN MUBARAK

Ramadan, una de las cosas mas conocidas de la religión musulmana, uno de los cinco pilares del Islam, un acontecimiento muy importante para quienes lo viven. Es el noveno mes del calendario lunar, utilizado por los musulmanes, y es muy importante para los religiosos porque en este mes el arcángel Gabriel le reveló el Corán al profeta Mohammed. Cada año, se procede a observar la luna. Según cómo se vea la luna (el primer creciente después de la luna nueva) se establece el día del inicio del Ramadán. 
El Ramadan en un mes para trabajar la mente y la paciencia, la humildad, y sentirse mas cercano a los que “no tienen”. Un mes en el que se privan del agua y los alimentos, del tabaco y de las relaciones sexuales. Quien lo hace, claro. Un mes en el que valorar más todos eso bienes que tenemos, en el que rezan mucho, conectan y reflexión más su unión con Allah, un mes para limpiarse por dentro... un mes muy importante para quien tiene fe. 

Fiesta del final del Ramadan

La teoría nos la sabemos, pero, ¿quien mejor que ellos mismos para decirnos qué es el Ramadan? Ellos que lo practican, que lo viven, que lo sufren o disfrutan... 
"Para mi no es algo obligatorio, yo lo hago cuando me apetece y por el respeto al islam y a la familia. El Ramadan es algo para que los que tienen mucho dinero, piensen en los demás, en los pobres, en los que tienen hambre."



"¿Cuando va a venir Ramadan? Esta es la pregunta mas repetida para todos los niños que estaban esperando Ramadan con mucho paciencia. Es el mejor mes para todos, la vida diaria cambia totalmente en este mes. Me acuerdo bien el primer día en el que ayuné. Al final del día me hicieron una fiesta y toda la familia estaba muy orgullosa de mi, me sentía muy fuerte. Realmente fue un día inolvidable para mi. 

Cuando los niños salen a la calle para jugar, empiezan hablar sobre cuantos días ha ayunado cada uno. El que decía que estaba ayunando, tenía que abril la boca para ver si su lengua estaba seca, para demostrar que era verdad lo que decía. 
Al atardecer, en el final del ayuno, las familias se reúnen para desayunar juntas, en este momento todos estamos en la mesa esperando la llamada a la oración  y cuando oímos la llamada cada uno rompe su ayuno con alimentos suaves como la leche y dátiles y después rezamos. Cuando terminamos de rezar, empezamos a comer los platos típicos ricos, son Harira, Pastilla, Beghrir, maloui, pan con carne, el té.....
Y por la noche todo el mundo va a la mezquita. En este mes hay una noche en la cual la adoración a Dios es mejor que adorarle en mil meses. En esta noche el Profeta Muhámmad recibió la primera revelación del Sagrado Corán, y así comenzó su misión como Profeta y Mensajero de Allah. Pero nadie sabe cual es este día, solo sabemos que existe en los últimos 10 días.

Para mi, Ramadán es como una manera para mejorar la conducta y purificación del alma. Como sabéis, Marruecos es un país religioso, por eso Ramadan aquí es muy sagrado, es el mes de Allah, Señor de los mundos, y es el más noble de los meses. Así que voy a escribir lo que Dios dice sobre Ramadan en el sagrado Corán, para que la gente sepa un poco acerca de la regla principal del ayuno en el Islam.

(¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)!
(Por un determinado número de días, fijados para ello. Pero el que esté enfermo o de viaje, podrá hacerlo, en igual número, otros días.Y los que pudiendo ayunar (no lo hagan o interrumpan su ayuno) que alimenten, como exención, a unos pobres. Pero quien haga el bien espontáneamente será mejor para él.Y que ayunéis es mejor para vosotros, si sabéis). 
(En el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes*, que ayune, y el que esté enfermo o de viaje que lo haga en otro momento, por el mismo número de días.Allah quiere para vosotros lo fácil y no lo difícil, pero quiere que completéis el número (de días) y que proclaméis la grandeza de Allah por haberos guiado.¡Ojalá seáis agradecidos!)"
Zohair Souilm



"Cada año todos los musulmanes celebran. El Ramadán es uno de los pilares del islam. Hay un montón de tradiciones y normas que tenemos que respetar como musulmanes, y el Ramadán es la ocasión perfecta para estar cerca de Allah. El Ramadán no es sólo el ayuno, la parte más importante es la adoración y la lectura de Corán. También le llamamos el mes del perdón. 

 ¿Por qué los musulmanes hacemos ayuno en Ramadán? Una gran cantidad de  personas se preguntan esta pregunta; voy a responder a ella en diferentes casos. En primer lugar, es el orden de Allah y no tenemos el derecho de discutir sobre ello sólo tenemos que obedecer, para demostrar nuestra lealtad. En segundo lugar, el ayuno es útil para nuestra salud de acuerdo a nuestro profeta Muhamed dijo: tsahhoo wa soomo ", que se puede traducir en el sentido de, ayuna y estate sano. Cuando el cuerpo está privado de alimentos, comienza a quemar grasa para que se pueda crear energía. Esto puede conducir a la pérdida de peso. También ofrece tranquilidad, ayuno del corazón y de la mente, nos hace capaces de olvidar problemas y estar despreocupados. Ramadán es también una gran oportunidad para superar las drogas.

Ramadán es el mejor mes para todos los musulmanes. Además, hay una noche en Ramadán llamada ¨ laillat lkadr ¨ en esta noche musulmanes despierten toda la noche rezando desde ¨alaicha¨ salat hasta ¨alfajer¨."

Elbouny Mohamed

martes, 16 de junio de 2015

Nada es tuyo excepto lo más esencial...

“Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”. – Cesare Pavese


¡Nueva recogida de material!

Salam aleikum! 

Como ya sabéis esta última temporada hemos estado llevando adelante la tienda solidaria. Todavía nos quedan muchas cositas por vender, y poco a poco esperamos terminar con todo lo que queda.  Cuanto más vendamos más medicamentos vamos a poder comprar. Así que ya sabéis, compartir, contar, enseñar, pedir... un ultimo esfuerzo entre todos y todas para conseguir lo máximo posible.

Además de esto, empezamos una nueva recogida de material escolar, ropa, juguetes... Estamos en Bilbao (Portugalete), Madrid y Murcia. Sobretodo nos interesa las cositas para los más peques; aun así, todo lo que penséis que pueda venir bien, será bien recibido. 

- Cuadernitos
- Pinturas
- Juguetes
- Camisetas
- Medicamentos que no precisen receta


La anterior recogida salio de lujo y se pudieron hacer repartos bonitos. ¿Repetimos?

El primer viaje va a ser a mediados de Julio. Y el segundo durante el mes de Agosto. Os iremos poniendo al día en todo lo que vayamos haciendo, y así podáis ver a donde llega todo lo que nos vais dando y lo que hemos conseguido comprar. Lo conseguido se repartirá por poblados del sur de Marruecos. 

¡¡Gracias!! :)



miércoles, 27 de mayo de 2015

Henna, belleza y arte.

Hoy os queremos hablar de la henna, ya que hemos traído un montón para añadir a los productos de la tienda solidaria, y así os enteráis de como va el asuntillo, sus usos, su historia..
También se la conoce como alheña, y como algunos ya sabréis se utiliza como tinte natural, ya sea para el pelo como para la piel, los famosos tatuajes de henna, éstos son temporales y dejan un color anaranjado, aunque ahora se le está empezando a añadir añil para que sea un tatuaje negro, o algún otro colorante adicional, nosotras lo comprobamos en Marrakech, que casi todos los tatuajes de henna son en negro.
La henna se utiliza como tinte para el pelo, para las uñas, cueros... proviene de la planta con el mismo nombre, y se obtiene triturando las hojas, ramas y flores secas hasta que se convierte en el polvo finito que conocemos. Y así se obtienen esos tintes que no dañan el cabello. 
Es muy importante para la cultura musulmana ya que la utilizan en muchas ceremonias importantes de sus vidas y en otros rituales, como en las bodas, que por ejemplo la esposa espera a su futuro marido con la cara tapada y las manos en alto mientras se seca la henna.. o cuando las mujeres van a tener algún bebé, etc.
Tiene muchos usos medicinales, evita la aparición de hongos en las uñas, fortalece el cabello,se pueden hacer mascarillas para problemas como la caspa o la calvicie, es efectiva para problemas de la piel, quemaduras, aparte de otros usos también digestivos si se toma internamente..

En otra entrada os contaremos como sería el proceso para la piel y para tatuajes, pero hoy os vamos a contar como funciona como tinte del cabello.. 
Las hojas de la henna tienen un tinte anaranjado, que penetra en el pelo consiguiendo un color que dependerá del color natural del pelo, pero que tiende al cobrizo, anaranjado, pero como ya decimos depende de cada pelo y de la persona, lo bueno es que la tintura de la henna es translúcida por lo que se mezclará con el color de vuestro pelo como si fuese natural.
Este tinte protege de los rayos UV, refuerza y da brillo al pelo, elimina la caspa... Además no contiene amoniaco por lo que no resulta agresivo para el pelo. También existe henna neutra, que es incolora pero sigue ofreciendo los mismos beneficios.
Respecto a la preparación... existen muchos modos de prepararlo, pero nosotras hemos preferido hacerle caso a una muy buena amiga marroquí: 
Hacer la mezcla en un bol de cristal o madera con agua templada, dejarlo reposar quince minutos y añadir si se quiere un resultado más hidratante una cucharada de aceite de oliva o de argán. Las cantidades varían según la longitud del cabello, un cabello largo necesita de unas 7 cucharadas de henna y la misma cantidad en agua.
Una vez hecho este proceso, se aplicaría a todo el cabello, hasta que la henna quede completamente seca y después aclarar con abundante agua. La henna no hace que pierdas el color de tu pelo, lo puede teñir, pero a las semanas recuperarás tu color de pelo natural.
Nosotras lo vamos a hacer ahora mismito.. así que os vamos contando el resultado, y ya sabéis, hemos traído henna para todos, osea que si os animáis no dudéis en hacer vuestro pedido!

lunes, 25 de mayo de 2015

Para nosotras África es luz, es vida.

25 de mayo. El día mundial de ÁFRICA.  

Una fecha histórica para este continente. Hoy el mundo mira a África y recuerda la fundación, en 1963, de la Organización de la Unidad Africana; una organización que juntó a los países africanos. El fin de esta era empujar la unidad y solidaridad de los estados africanos, erradicar el colonialismo y promover la cooperación internacional.  

Desde entonces ha pasado mucho tiempo, pero sin embargo, todavía quedan muchas cosas por las que continuar trabajando para, sobretodo, mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Hoy es un día para recordar los graves problemas que quitan la esperanza de un futuro mejor para sus habitantes. África sigue padeciendo inseguridad, hambruna, enfermedades y aunque el número de guerras ha disminuido, el número de crisis locales ha aumentado.


A África se le conoce por las guerras, niños que mueren, hambre y la sed, corta esperanza de vida... y es verdad. África soporta el 24% de la carga mundial de personas enfermas y únicamente se dirige allí un 1% de la financiación mundial y tan solo un 3% de los trabajadores. 

Pero para nosotras África es luz, es vida.
África es felicidad sin necesidad de tener. 
Libertad. 
África son sus mujeres, sus hombres.
Amaneceres y atardeceres en plena naturaleza.
Personas que te lo dan todo, sin esperar nada a cambio.
África son sus increíbles niños. Esos que vienen con todas sus ganas a la escuela en vacaciones. Las niñas que te abrazan con toda su ternura. Y en os mayores que quieren aprender idiomas. 
Su vitalidad, sus ganas de vivir siempre. Y no de sobrevivir. 
Cultura, religión. 
Aprender y desaprender. Hospitalidad. Casas abiertas y platos compartidos.
No ser lo que tienes, si no a quien tienes. 
Paisajes asombrosos, lugares todavía no explotados. 
Autenticidad. 
Naturalidad. 
África es arte innayo. Son tambores y como sientes y expresan su música. 
África son las ganas de seguir conociendo, viajando y descubriendo. 
Improvisar como estilo de vida.
África para nosotras es sentir, cada momento. África es soñar y cumplir sueños. 




domingo, 24 de mayo de 2015

Mucho aceite y muchas ganas

Cada vez que vamos aprendemos algo nuevo.. 

Esta última vez iba con la idea de comprarme de nuevo una riñonera made in morocco, el hombre de la tienda en el zoco de Marrakech nos estaba cayendo genial y acabamos hablando con el un buen rato, y es que resulta que su familia era de nuestra amada Merzouga y claro.. nos dan cuerda y ¡la han liado!

El caso es que quería comprarle la riñonera a él, pero solo tenía colores super claritos, le dije que la quería marroncita oscura y que lo sentía mucho, y de repente me dijo "noo pero espera, ahora mismo te la ponemos oscurita" y llamó a su compañero y enseguida trajeron un platito lleno de aceite y un paño..
Después de unos 15 minutos untando a la riñonera de aceite con mucho cuidado apareció mi riñonera marrón oscura, y ¡así sigue!

Nos estuvo explicando que así teñían muchas veces el cuero, con aceite. No teníamos ni idea y nos quedamos asombradas, aparte de agradecidas por su ímpetu y su empeño en que nos fuésemos contentas de allí.

Y es que Marruecos es eso, si inviertes tu tiempo en ellos, ellos lo invierten en tí, ¡y con ganas! :)




jueves, 21 de mayo de 2015

¿Estamos locos?

Marruecos y su capacidad para romper esquemas, su capacidad para olvidar los planes y dejarse llevar por las circunstancias...

En Abril, como ya sabéis, volamos a Tánger con todo el cargamento para repartir. Allí cogimos una furgoneta, estaba todo planeado; visitaríamos Chaouen, partiríamos rumbo a Fez para descansar y a la mañana siguiente seguir con nuestro camino a Merzouga. Pero Marruecos es así, vas con lo que tienes que hacer en la cabeza y al llegar allí lo planeado no tiene lugar.

Después de perdernos varias veces y acabar yendo por la costa a Chaouen, convirtiendo lo que sería un viaje de 2 horas en un viaje de 5 (eso sí, con vistas y parándonos cada poco ante la necesidad de contemplar esos rincones que te vas encontrando) por fin llegamos...





Como iba a ser una locura cenar e irnos a Fez decidimos quedarnos a dormir allí, estábamos cenando en una terracita preciosa con vistas a todo el pueblito azul cuando empezamos a hablar de a qué hora nos levantaríamos para llegar cuanto antes al desierto... y a alguno de nosotros se le ocurrió la brillante idea de preguntar "¿y si salimos ya? Así sin dormir", nos miramos y claro, ninguno se pudo negar.

Partimos sin dormir, mal durmiendo por turnos en el coche, con niebla, con música, con risas, con nervios, con ganas de pisar arena, con ganas de abrazar a nuestros niños... y así fue, en cuanto entramos en nuestro pueblito, los niños se tiraron a nosotros y se metieron en el coche, y entonces es cuando ves que lo de dormir y comer es de cobardes, y que merece la pena solo por eso..




Y los planes que teníamos para cada día se deshacen, te tiras las mañanas jugando con estos pequeños monstruitos que te dan todo su tiempo y que te van a buscar a primera hora de la mañana a tu ventana gritando essstreee! sandrilaaa! meriam..! y que te levantes con toda su energía. Te vas a Rissani al zoco a comprar "lo necesario" y acabas en tiendas tomando té, hablando, y te das cuenta de que te has tirado 5 horas allí, sin exagerar..

Y luego vuelves aquí... y te agobia que todo esté tan cuadriculado, tan planeado, que lo único que hace todo eso es que no te de tiempo realmente a disfrutar, a sentir, a no tener prisa y a dejarte llevar. Por eso cuando hacemos estos viajes, volvemos con una satisfacción plena, esa que no conseguimos aquí por todas las responsabilidades, el estrés... y eso engancha, y mucho.

Marruecos, calidad.




lunes, 18 de mayo de 2015

¿Estoy viviendo lo que quiero vivir?

Hoy Ana nos cuenta su historia, su experiencia en el voluntariado y, más especialmente, en Marruecos. Nos pone la piel de gallina, sabe contar eso que tantas veces os hemos dicho que pensamos y que sentimos. Y os recomienda a todos a sentirlo. 

Y es que poco a poco, hacéis que esto vaya siendo una gran familia... 







"Algunas veces la vida tiene extraños momentos en los que parece que todo se para y aparecen las preguntas, preguntas como ¿qué estoy haciendo aquí, en esta ciudad en la que vivo? ¿cómo he llegado hasta aquí? ¿es realmente donde quiero estar? ¿estoy viviendo lo que quiero vivir? Y ahora…¿hacia dónde? ¿permanezco, sigo, cambio, busco?

Supongo que todos os habréis encontrado en esa situación en la que parece que el tiempo te ha hecho recorrer un camino en el que te encuentras sin saber muy bien cómo. Bien, en ese momento entendí que mi reflexión debía ser más profunda, empezando a reconocer que los recuerdos y las experiencias vividas son en realidad parte de nosotros mismos, de nuestra identidad. Mis recuerdos, experiencias y aquello que iba a aprender de cada una de ellas era lo más importante sobre mí, mis aprendizajes, el legado que iba a dejar a los demás, la huella. Y fue en ese momento cuando me di cuenta de que necesitaba más experiencias, más recuerdos que atesorar, sentirme viva, hacer algo por mí y por los demás.




Es así como me puse a buscar y encontré la Asociación Amal Taznaqt y sus proyectos de voluntariado para Semana Santa, y esta experiencia me ha dado más de lo que nunca hubiera podido imaginar. Y sé que suena a tópico, pero realmente llegas con una idea, con ganas de hacerlo todo, de ayudar, de volcar tu alma en hacer miles de cosas, y te vas con la idea de que ese alma se va a quedar ahí para siempre, porque vuelves siendo realmente otra, porque este tipo de experiencias no son sólo un voluntariado. Te das cuenta de que por el simple hecho de ser, y estar en ese momento, un niño te coge la mano para que juegues con él, para sentirse a tu lado. Y cuando lo miras y le brillan los ojos y dibuja una sonrisa, ya no quieres nada más que estar ahí para siempre y sentirte así siempre.

Muchas veces se ha hablado de lo que te ofrece Marruecos, de lo que te sorprende, de las cosas que te da, de cómo es. Yo no sé cómo es, quiero seguir sorprendiéndome con cada uno de sus rincones, he ido muchas veces y siento que no lo conozco, lo que sí hace es devolverme a un momento que me resulta familiar, un momento en el que la gente se sienta a tu lado, te pregunta, te escucha, te comprende, te abre las puertas de su casa, te ofrece todo, te da amistad y amor, y te hace sentir parte de una comunidad como si siempre hubieras pertenecido a ella.




Compartí mi experiencia en Taznaqt con otros voluntarios a los que no conocía y que ahora son parte de mi nueva familia, convivimos durante más de una semana en una casa donde realizamos todo tipo de trabajos colaborativos, preparando las actividades con los niños, en la escuela, con la asociación de mujeres, y sobre todo compartiendo con los coordinadores de la asociación su trabajo allí. Ellos me transmitieron todo lo que aquí os cuento, y sobre todo de ellos me sorprendió la sensibilidad que puede llegar a tener una persona para dar, y para ofrecer todo lo que está en su mano para hacer sonreír a un niño. Me han hecho descubrir que se puede ser feliz sólo con proponértelo, que la voluntad es la que marca tu camino, que lo importante es seguir tus sueños, buscarlos, y que si tú no puedes sólo están los demás para ayudarte a conseguirlo.

Es una suerte poder compartir esto aquí en un espacio de entendimiento y comprensión, porque sé que todas las personas que están leyendo este blog, en cierta manera, saben de lo que hablo, también lo han sentido. Hablo de no querer volver, de quedarte en un lugar que es más casa que tu casa, que quizás es más hogar, y en el que te sientes bien, en el que eres feliz.




Es una suerte, como digo poder contaros esto aquí, porque de verdad que es una experiencia que hay que vivir, que hay que sentir, porque te devuelve multiplicado por infinito lo que tú puedas ofrecer. Esta experiencia me ha marcado, me ha tocado muy fuerte y muy dentro del corazón, un espacio que tenía encerrado bajo llave y que ahora está abierto para seguir sintiendo, para seguir ofreciendo, porque como decía Eduardo Galeano, el mundo consiste en un mar de fueguitos: “Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”. Espero que muchos de vosotros os atreváis a mirarlos de cerca, a acercaros y encenderos de ese fuego tan grande que ofrece Marruecos y su gente."



Si queréis información sobre los programas de verano de la Asociación Amal Tazqnat, podéis encontrarla en este enlace: http://www.amaltaznaqt.org/espa%C3%B1ol/verano/


Ana Sánchez.  




PD: Si tú también quieres contarnos tu historia no tienes más que enviarnos un correo a estheryaneprisa@gmail.com 

martes, 12 de mayo de 2015

Voluntariado es hacer algo por alguien, sea lo que sea y sea donde sea, sin esperar recibir nada a cambio.

Salam aleikum!

Siempre os decimos que somos muchas y muchos a los que este país vecino ha cambiado y hoy tenemos con nosotras a Aranza, otra chica que conocimos allí. Ella también ha vivido y sentido este país. Además. como a nosotras, le mueve el mundo del voluntariado, que brevemente nos cuenta... con sinceridad.


"Siempre tuve muy claro que alguna vez en la vida haría algo de voluntariado fuera de mi ciudad, y fuera de mi país. Y ese año, hace ya 4, me decidí.

Hacía dos años que llevaba bajando a Marruecos de vacaciones, siempre me había llamado la atención el país vecino, su cultura, su idioma, su religión… estar  allí es no volver nunca más a ser la persona que eras, Marruecos te atrapa de tal forma que cuando te vas de allí, estás deseando volver. Marruecos es tirar el reloj a la basura e improvisar. Marruecos es especias, tradición, música, pureza, cultura, zocos, color, risas, paz, amistad, valores, humanidad, té, comida, familia, desierto, generosidad… y no pararía de escribir. Así que ya que me había decidido a hacer voluntariado, qué mejor lugar que hacerlo allí. Contacté con una asociación del sur del país. Mi función fue básicamente preparar juegos para los niños del pueblo con los que cada mañana íbamos a jugar. Otros de mis compañeros se dedicaban a impartir clases de idiomas, a pintar la escuela…

Los voluntarios vivíamos en un colegio e íbamos cada día desde las 8 de la mañana hasta las 12 a otro a realizar nuestras funciones. Por las tardes nos dedicábamos a pasar el tiempo cantando, leyendo, bañándonos en la piscina de un hotel de Errachidía, tomando té… y yo también pasaba mucho tiempo en la cocina con mi querida Souad. Aprendí tantas cosas…

Ese verano, fue especial y me sentí bien, y por ese motivo volví el verano siguiente a colaborar con otra asociación esta vez coordinando a un grupo de voluntarios, que como yo el año anterior iban con ilusión y muchas ganas de ayudar.




Es cierto eso que dicen: desde dentro no se ve igual. Y fue así. Me di cuenta que hay muchos intereses y no son los de ayudar, colaborar… mucha mano negra que hacen de la ilusión de los voluntarios un negocio en muchos de los casos, no voy a generalizar. Y me da pena, porque fueron muchos los voluntarios que hablaron conmigo y volvieron a casa desilusionados y con una idea equivocada de las personas de allí, del país y de todo un poco. Y no es justo, ni para los que se quedan, ni para los que se van.

Voluntariado es a mí parecer hacer algo por alguien, sea lo que sea y sea  donde sea, sin esperar recibir nada a cambio. Y descubrí que algunas personas con las que me fui encontrando a lo largo de los años, no tenían  el mismo concepto que yo sobre esto. Ahora está de moda el formar parte de una asociación, hacer viajes solidarios… hay que conocer y hay que saber que algunas veces y sin quererlo, no hacemos el bien, sino todo lo contrario (algún día escribiré sobre esto).

Si te apetece pasar unas semanas en Marruecos, a un mínimo coste, hacer amigos, ver con anteojos la cultura, pasar una noche en el desierto, entonces ves. Pero si tu intención es otra… mejor quédate en casa, no te va a valer la pena."


Para quien le interese, os dejamos su blog, en él habla tanto de marruecos como de otras muchas cosas,¡no tiene desperdicio! losbesosnacieronparamalgastarse


PD: Si tú tambien quieres contarnos tu experiencia en el voluntariado, no dudes en mandarnos un mensaje privado o al correo.

domingo, 10 de mayo de 2015

Enamorarme profundamente de la raza humana..

Hoy le damos el relevo a una gran amiga y compañera de viaje, de sueños, de vida. Parte de La Prisa Mata. Ella, como nosotras sabe lo que sentimos, y no solo eso, lo comparte. Junto a ella hemos vivido muchas de las cosas que, ahora, os contamos por aquí. Murciana, de Sangonera la verde. Maestra de educación infantil y haciendo en estos momentos un máster de inclusión y exclusión social y educativa.  Aventurera, soñadora y con unas ganas tremendas de hacer de este mundo algo más bonito. Y es que, con gente como ella, otro gallo cantaría. 



"MARRUECOS… ¡Cuánto puede moverte por dentro el escuchar una palabra! Me piden que escriba de Marruecos “en mi vida me he visto en tal apuro” – diría Lope de Vega. Para mi Marruecos es algo muy difícil de definir con palabras, pues, lo primero que pasa por mi cabeza al hablar de este país es “explosión de sentimientos”, sentimientos que te hacen experimentar de las mejores sensaciones de tu vida.

Marruecos comenzó siendo para mí una aventura, una oportunidad donde canalizar mi deseo por hacer voluntariado, por ayudar y por conocer nuevas culturas. Nervios, ilusión y ganas se mezclaban en este inicio, lo que nunca pensé es que este inicio nunca fuese a tener un final.

Marruecos ha sido la tierra que me ha permitido conocer grandes personas, grandes lugares, vivir grandes experiencias y, como diría José Antonio Rabadán, enamorarme profundamente de la raza humana. ¡Cuántas grandes lecciones de vida me han podido dar en tan sólo las tres veces que allí ya he estado! Lecciones que todos deberíamos recibir, lecciones de esas que se olvidan muchos maestros y maestras de dar en el colegio, lecciones de las que muchos padres y madres también se olvidan, lecciones necesarias en esta sociedad para que todos podamos ser tan sólo un poquito más humanos. Lecciones que me han enseñado a vivir el presente como el regalo más bonito y la importancia de hacerlo bonito también a quienes me rodean.


Marruecos me ha dado mucho pero, sin duda, yo quiero centrarme en ese trocito de tierra que queda ahí, en tierra de nadie, en tierra de todos, depende de quienes preguntes. Yo lo llamaré por su nombre, Hassilabied, un pequeño pueblo bereber donde comenzó mi experiencia de voluntariado y en el que paso la mayoría del tiempo cada vez que “bajo al moro”.

Este pequeño pueblo desde el primer día ganó mi corazón y, del que desde entonces, ya me siento parte para siempre. Cuando hablo de pueblo me refiero, principalmente, a su gente, a su paisaje, a su cultura, sus costumbres pero, sobre todo, a cómo me hacen sentir estando allí. Es algo muy grande, que, desgraciadamente, no se puede explicar con palabras para enamorar a cada uno de vosotros que no habéis estado, esto sólo se puede comprender viviéndolo.

Las carcajadas de los niños, el calor del desierto, dormir en el suelo mirando las estrellas, la ardiente arena bajo nuestros pies, esas voces inocentes gritando desde la ventana de casa nuestros nombres, la magia de ver llover en el desierto mientras asomaban las estrellas, la sonrisa de los niños con tan sólo un caramelo, comer todos del mismo plato, esas fiestas organizadas en un minuto con tan sólo un djembé, la hospitalidad de su gente ¿cómo sin tener nada se puede dar todo? Es posible. Sólo tengo palabras de agradecimiento a todas las personas que han hecho posible que esto ocurra dentro de mí.




Es curioso como en un voluntariado en el que sólo piensas en dar y dar todo de ti, por mucho que sea, lo que aportas no es nada comparado con lo que traes contigo, una maleta cargada de experiencias, valores, formas y lecciones de vida, grandes personas... Pero, sobre todo, un pueblo que ha ganado mi corazón, Hassilabied.

Es curiosa esa sensación de que parte de mí se queda lejos cada vez que salgo de Marruecos, que un trozo de mi corazón ya no está conmigo sino que se ha quedado en cada segundo vivido en aquella tierra que llaman Marruecos, justamente en aquel pequeño pueblo que empezó siendo una aventura, una experiencia más en mi vida para convertirse ahora en una parte esencial de mí. Esa parte de mi corazón que ya no está conmigo se ha quedado en cada una de las sonrisas que hemos conseguido sacar y viceversa, en cada uno de los miles de abrazos dados, en cada uno de los granos de arena de esa maravilla del mundo llamada desierto, en cada atardecer sentados en las dunas visto como si de una película se tratase, en cada una de las grandes personas que esta tierra me ha permitido conocer, personas que de conocer un día parecía que habían pertenecido a mi vida durante años, en cada una de las miradas cruzadas, miradas que lo decían todo sin compartir idioma.




Es increíble el cómo echo de menos que mi única preocupación sea como salir de debajo de aquella manta que nos protegía del incesante frío en invierno o cómo levantar de esa colchoneta de dos dedos de grosor que actúa de colchón sobre el suelo del patio en verano. Echo de menos que mi única preocupación sea correr detrás de aquellos niños para vencer su timidez, estar mareada de tanto hacerles "el avión" o cómo ingeniármelas para sacarles una sonrisa... o mil. Echo de menos que mi única preocupación sea que mis botas se han llenado de arena y ahora los pies me pesan dos kilos más para enfrentarme a esa duna que parece imposible de subir mientras escucho voces de fondo diciendo: "¡Vamos, que ya os queda poco!" a la vez que una mano color chocolate aparece para ayudarnos. Echo de menos que mi única preocupación sea no saber si utilizar el inglés, el francés, el castellano, chapucear mis tres frases de vasco u optar por combinar las diez palabras en árabe que sé para que me entiendan. Echo de menos que mi única preocupación sea el caminar por las calles de tierra sin rumbo fijo pero sin dejar a nadie sin su correspondiente "salam" acompañado de una sonrisa de oreja a oreja. Echo de menos que mi única preocupación sea que cada vez que digo que soy de Murcia me respondan con un simpático "¿Andalusía?, yo hablo andalú" y nadie sepa dónde queda. Echo de menos el calor del desierto, el agua de la acequia y la comida beréber que recibíamos cada día como un regalo del universo. Echo de menos que mi única preocupación sea encontrar la estrella fugaz de la noche para poder lanzar mi deseo al universo. Y es que ahora mi mayor preocupación es no saber cuándo volveré a tener esas preocupaciones.




Mientras tanto, este echar de menos me regala grandes sueños, llámenme loca, obsesionada o cualquier adjetivo parecido pero ¡Cómo me encantan esos sueños que me trasladan a allí! Estos son mi único avión para trasladarme donde quiero estar. Mi único avión para revivir momentos inolvidables, para sentir la arena del desierto en mis pies o las risas de los niños como banda sonora de mi vida. Mi único avión para lidiar con esta espera sin fecha de vuelta, para sentir que parte de mí aún sigue allí, que parte de mí pertenece a ese pequeño pueblo colindante con el paisaje más bonito jamás visto. Sueños, mi único avión para seguir estando con vosotros, mis queridos berberechos, en la distancia. Sueños ¿ficción? Para mí, la única vía de escape que me invita a pasar, al menos, unos segundos, unos minutos, unas horas, donde quiero estar en este momento, sueños que me sacan una sonrisa cada mañana al despertar.

Para no saber expresar con palabras lo que era Marruecos para mí creo que me he extendido demasiado, así que si aún sigue leyendo, muchas gracias por dedicar unos minutos de su tiempo para leer el relato de esta loca por Marruecos.

"Dentro de veinte años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que llegaste a hacer. Por lo tanto, ya puedes levar el ancla. Abandona este puerto. Hincha las velas con el viento del cambio. Explora. Sueña. Descubre."
Marc Twain


Haz de tu vida algo extraordinario."