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miércoles, 20 de enero de 2016

Esa gran primera vez



En  el momento en el que me decidí a ir a Marruecos, hace ya tres años, me apoyaban muy poquitas personas de mi entorno, por no decir una, mi mejor amiga, que fue la que me insistió en que tenía que conocer al país vecino y a la que le debo este gran descubrimiento.
Iba por fin a realizar un voluntariado, a conocer gente, a salir de la zona de confort para empaparme de toda una cultura nueva para mí. Me fui sola, unos días antes que todos los demás voluntarios, y allí me esperaba el coordinador de la asociación, con el que, junto con sus amigos y compañeros que nos acompañaron el resto del viaje, pasé cuatro días en pleno Ramadán. 
Recuerdo como me sentía en esos primeros momentos, cuando aterricé y estaba esperando la llegada de Rachid, como me sentí en el coche de camino a la casa en Marrakech, con la música, viendo las banderas de Marruecos por toda la avenida, viendo las motos repletas de gente, los carros.. estaba realmente fascinada.
La primera tarde, en la habitación que me prepararon y en la que me pasé toda la tarde metida, ya que ellos estaban durmiendo, me pregunté a mi misma que qué hacía ahí, me sentía un poco sola, como fuera de lugar, pero creo que fue por mi propia mentalidad de aquel entonces, por no saber donde meterme o porque nunca había experimentado la sensación de estar sola en otro país, con un idioma y una cultura completamente distinta a la tuya y empiezas realmente a pensar en todo lo negativo que te han dicho antes de irte, incluso puedes hasta dudar de si has hecho bien o no. Pero todos esos pensamientos se olvidaron en cuanto escuché a Rachid llamarme para decirme que nos teníamos que preparar para cenar, que en un ratito ya se podía comer.


De repente, les vi a todos mucho más activos, más alegres, todos colaborando preparando la cena y preguntándome cómo es que había elegido Marruecos, qué hacía en España, cómo era mi familia… empecé a sentir que yo también formaba parte de aquello, estábamos compartiendo la misma comida del mismo plato, me enseñaban qué era lo que comía, me contaban anécdotas sobre sus vidas para que les fuese conociendo y me mostraban sus mejores sonrisas haciendo que olvidase por completo mis preocupaciones de esa misma tarde.
Desde ese momento los siguientes días fueron geniales y si no hubiese sido gracias a ellos no habría conocido ni la mitad de cosas que conocí, ni aprendido tanto sobre sus costumbres y valores.
Con esto quiero decir, que estamos prácticamente absortos en una sociedad y en una educación que nos hace ver lo distinto como malo, haciéndonos creer que lo que hacemos nosotros es lo correcto y desconfiando de todo lo desconocido, en vez de generar en la sociedad un sentimiento y un valor de respeto hacía lo distinto.
Nosotros cuando vamos allí, en la mayoría de los casos,  nos encontramos con una gente que de verdad te quiere dedicar tiempo, ya fuera del interés que le puede proporcionar a la gente marroquí que seas turista o no, si vas con ganas de aprender ellos también lo notan y es entonces cuando también cambian un poco ese rol, y tratan de conseguir que te vayas de allí con el mejor sabor de boca posible, tratan de mostrarte como viven, te escuchan, te preguntan, te cuentan su día a día, historias de su familia y maneras de ver la vida muy distintas y no por ello menos valiosas que las nuestras.

En Marruecos he consolidado el valor de la familia, de la unión, del preciado regalo del tiempo, el valor de compartir absolutamente todo, y eso es algo que tengo que agradecer, y que hace que necesite volver una y otra vez, para escapar de todo este interés, de todos estos prejuicios, de todo el consumismo y egoísmo que veo día a día aquí, de la falta de tiempo, de las prisas, de la falta de unión y empatía.. Y es que encontrar lo contrario en un punto exacto del planeta hace que le hagas irremediablemente un hueco en tu corazón para siempre... y que ir signifique inyectarte un poquito de ese estilo de vida para compartirlo con los tuyos aquí, que se entusiasman igual que tú aunque todavía no lo hayan conocido, o para soportar de la mejor manera posible al resto de la gente que te ofrece su cara de extrañeza más grande y te mira como un bicho raro o como un imposible.
En fin, feliz miércoles!

martes, 22 de septiembre de 2015

De nómadas va la cosa



Enero de 2015, este fue mi primer contacto directo con los asentamientos de los nómadas. Nosotras tenemos muchos amigos que hasta hace unos años vivían en el desierto con sus familias nómadas, pero no habíamos visitado otras zonas donde muchas familias se han asentado, han dejado su vida nómada de ir de un lado para otro, pero siguen viviendo como tal, con sus mismas costumbres.


Fuimos a hacer un pequeño reparto, aún no teníamos tantas cositas de La Prisa Mata como tenemos ahora, por lo que el reparto fue muy pequeñito (algo que solucionamos en Abril, que fue un reparto enorme y dio para mucho). Esta vez nos decidimos por una familia en concreto, una madre y su hijo pequeño Hassan, de 5 añitos, que solo se le veía corretear de aquí para allá con su sonrisa y su carita de pillo. La madre enseguida nos preparó te y nos sacó frutos secos. La verdad que no hay nada como el té bereber..


Nos fue enseñando su casa, y como vivía, como hacía el pan, como cocinaba... (claro que contábamos con los amigos que nos habían llevado y nos iban traduciendo todo). Era una pasada encontrarse en medio de la "nada" y ver como se las apañaban...
Nos contaron que vivían de lo que la gente de los pueblos les iba trayendo, verduras, agua, etc. y que en su caso había más gente que le ayudaba ya que era la única que se hacía cargo del pequeñín.


Después de pasar una mañana super agradable, haciendo puzzles con Hassan, tomando el té con los amigos, charlando con la madre... ésta nos obsequió con unos colgantes que había hecho, a modo de agradecimiento. Da gusto ver lo agradecidos que son, es algo que me sigue pareciendo increíble, esa manera de agradecerte las cosas, de hacerte saber que han pasado un rato genial y que les ha gustado que hayas ido a verles. 

Es una experiencia muy enriquecedora, el pasar la mañana, la tarde allí (no el ir verles echar una foto e irse), el sentarse, el no tener prisa por irte, el disfrutar de esa jaima en la que mires por donde mires no ves nada más, solo desierto,  el aprender de como esa madre saca adelante a su familia y los valores que te muestra..es espectacular. Nos fuimos de allí sabiendo que pronto íbamos a volver a verles, y ¡así fue! Cada vez que vamos tratamos de hacerles una visita para llevarles más cositas y para ver como crece ese bichejo ¡y su sonrisilla!



jueves, 18 de junio de 2015

RAMADAN MUBARAK

Ramadan, una de las cosas mas conocidas de la religión musulmana, uno de los cinco pilares del Islam, un acontecimiento muy importante para quienes lo viven. Es el noveno mes del calendario lunar, utilizado por los musulmanes, y es muy importante para los religiosos porque en este mes el arcángel Gabriel le reveló el Corán al profeta Mohammed. Cada año, se procede a observar la luna. Según cómo se vea la luna (el primer creciente después de la luna nueva) se establece el día del inicio del Ramadán. 
El Ramadan en un mes para trabajar la mente y la paciencia, la humildad, y sentirse mas cercano a los que “no tienen”. Un mes en el que se privan del agua y los alimentos, del tabaco y de las relaciones sexuales. Quien lo hace, claro. Un mes en el que valorar más todos eso bienes que tenemos, en el que rezan mucho, conectan y reflexión más su unión con Allah, un mes para limpiarse por dentro... un mes muy importante para quien tiene fe. 

Fiesta del final del Ramadan

La teoría nos la sabemos, pero, ¿quien mejor que ellos mismos para decirnos qué es el Ramadan? Ellos que lo practican, que lo viven, que lo sufren o disfrutan... 
"Para mi no es algo obligatorio, yo lo hago cuando me apetece y por el respeto al islam y a la familia. El Ramadan es algo para que los que tienen mucho dinero, piensen en los demás, en los pobres, en los que tienen hambre."



"¿Cuando va a venir Ramadan? Esta es la pregunta mas repetida para todos los niños que estaban esperando Ramadan con mucho paciencia. Es el mejor mes para todos, la vida diaria cambia totalmente en este mes. Me acuerdo bien el primer día en el que ayuné. Al final del día me hicieron una fiesta y toda la familia estaba muy orgullosa de mi, me sentía muy fuerte. Realmente fue un día inolvidable para mi. 

Cuando los niños salen a la calle para jugar, empiezan hablar sobre cuantos días ha ayunado cada uno. El que decía que estaba ayunando, tenía que abril la boca para ver si su lengua estaba seca, para demostrar que era verdad lo que decía. 
Al atardecer, en el final del ayuno, las familias se reúnen para desayunar juntas, en este momento todos estamos en la mesa esperando la llamada a la oración  y cuando oímos la llamada cada uno rompe su ayuno con alimentos suaves como la leche y dátiles y después rezamos. Cuando terminamos de rezar, empezamos a comer los platos típicos ricos, son Harira, Pastilla, Beghrir, maloui, pan con carne, el té.....
Y por la noche todo el mundo va a la mezquita. En este mes hay una noche en la cual la adoración a Dios es mejor que adorarle en mil meses. En esta noche el Profeta Muhámmad recibió la primera revelación del Sagrado Corán, y así comenzó su misión como Profeta y Mensajero de Allah. Pero nadie sabe cual es este día, solo sabemos que existe en los últimos 10 días.

Para mi, Ramadán es como una manera para mejorar la conducta y purificación del alma. Como sabéis, Marruecos es un país religioso, por eso Ramadan aquí es muy sagrado, es el mes de Allah, Señor de los mundos, y es el más noble de los meses. Así que voy a escribir lo que Dios dice sobre Ramadan en el sagrado Corán, para que la gente sepa un poco acerca de la regla principal del ayuno en el Islam.

(¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)!
(Por un determinado número de días, fijados para ello. Pero el que esté enfermo o de viaje, podrá hacerlo, en igual número, otros días.Y los que pudiendo ayunar (no lo hagan o interrumpan su ayuno) que alimenten, como exención, a unos pobres. Pero quien haga el bien espontáneamente será mejor para él.Y que ayunéis es mejor para vosotros, si sabéis). 
(En el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes*, que ayune, y el que esté enfermo o de viaje que lo haga en otro momento, por el mismo número de días.Allah quiere para vosotros lo fácil y no lo difícil, pero quiere que completéis el número (de días) y que proclaméis la grandeza de Allah por haberos guiado.¡Ojalá seáis agradecidos!)"
Zohair Souilm



"Cada año todos los musulmanes celebran. El Ramadán es uno de los pilares del islam. Hay un montón de tradiciones y normas que tenemos que respetar como musulmanes, y el Ramadán es la ocasión perfecta para estar cerca de Allah. El Ramadán no es sólo el ayuno, la parte más importante es la adoración y la lectura de Corán. También le llamamos el mes del perdón. 

 ¿Por qué los musulmanes hacemos ayuno en Ramadán? Una gran cantidad de  personas se preguntan esta pregunta; voy a responder a ella en diferentes casos. En primer lugar, es el orden de Allah y no tenemos el derecho de discutir sobre ello sólo tenemos que obedecer, para demostrar nuestra lealtad. En segundo lugar, el ayuno es útil para nuestra salud de acuerdo a nuestro profeta Muhamed dijo: tsahhoo wa soomo ", que se puede traducir en el sentido de, ayuna y estate sano. Cuando el cuerpo está privado de alimentos, comienza a quemar grasa para que se pueda crear energía. Esto puede conducir a la pérdida de peso. También ofrece tranquilidad, ayuno del corazón y de la mente, nos hace capaces de olvidar problemas y estar despreocupados. Ramadán es también una gran oportunidad para superar las drogas.

Ramadán es el mejor mes para todos los musulmanes. Además, hay una noche en Ramadán llamada ¨ laillat lkadr ¨ en esta noche musulmanes despierten toda la noche rezando desde ¨alaicha¨ salat hasta ¨alfajer¨."

Elbouny Mohamed

miércoles, 27 de mayo de 2015

Henna, belleza y arte.

Hoy os queremos hablar de la henna, ya que hemos traído un montón para añadir a los productos de la tienda solidaria, y así os enteráis de como va el asuntillo, sus usos, su historia..
También se la conoce como alheña, y como algunos ya sabréis se utiliza como tinte natural, ya sea para el pelo como para la piel, los famosos tatuajes de henna, éstos son temporales y dejan un color anaranjado, aunque ahora se le está empezando a añadir añil para que sea un tatuaje negro, o algún otro colorante adicional, nosotras lo comprobamos en Marrakech, que casi todos los tatuajes de henna son en negro.
La henna se utiliza como tinte para el pelo, para las uñas, cueros... proviene de la planta con el mismo nombre, y se obtiene triturando las hojas, ramas y flores secas hasta que se convierte en el polvo finito que conocemos. Y así se obtienen esos tintes que no dañan el cabello. 
Es muy importante para la cultura musulmana ya que la utilizan en muchas ceremonias importantes de sus vidas y en otros rituales, como en las bodas, que por ejemplo la esposa espera a su futuro marido con la cara tapada y las manos en alto mientras se seca la henna.. o cuando las mujeres van a tener algún bebé, etc.
Tiene muchos usos medicinales, evita la aparición de hongos en las uñas, fortalece el cabello,se pueden hacer mascarillas para problemas como la caspa o la calvicie, es efectiva para problemas de la piel, quemaduras, aparte de otros usos también digestivos si se toma internamente..

En otra entrada os contaremos como sería el proceso para la piel y para tatuajes, pero hoy os vamos a contar como funciona como tinte del cabello.. 
Las hojas de la henna tienen un tinte anaranjado, que penetra en el pelo consiguiendo un color que dependerá del color natural del pelo, pero que tiende al cobrizo, anaranjado, pero como ya decimos depende de cada pelo y de la persona, lo bueno es que la tintura de la henna es translúcida por lo que se mezclará con el color de vuestro pelo como si fuese natural.
Este tinte protege de los rayos UV, refuerza y da brillo al pelo, elimina la caspa... Además no contiene amoniaco por lo que no resulta agresivo para el pelo. También existe henna neutra, que es incolora pero sigue ofreciendo los mismos beneficios.
Respecto a la preparación... existen muchos modos de prepararlo, pero nosotras hemos preferido hacerle caso a una muy buena amiga marroquí: 
Hacer la mezcla en un bol de cristal o madera con agua templada, dejarlo reposar quince minutos y añadir si se quiere un resultado más hidratante una cucharada de aceite de oliva o de argán. Las cantidades varían según la longitud del cabello, un cabello largo necesita de unas 7 cucharadas de henna y la misma cantidad en agua.
Una vez hecho este proceso, se aplicaría a todo el cabello, hasta que la henna quede completamente seca y después aclarar con abundante agua. La henna no hace que pierdas el color de tu pelo, lo puede teñir, pero a las semanas recuperarás tu color de pelo natural.
Nosotras lo vamos a hacer ahora mismito.. así que os vamos contando el resultado, y ya sabéis, hemos traído henna para todos, osea que si os animáis no dudéis en hacer vuestro pedido!

lunes, 25 de mayo de 2015

Para nosotras África es luz, es vida.

25 de mayo. El día mundial de ÁFRICA.  

Una fecha histórica para este continente. Hoy el mundo mira a África y recuerda la fundación, en 1963, de la Organización de la Unidad Africana; una organización que juntó a los países africanos. El fin de esta era empujar la unidad y solidaridad de los estados africanos, erradicar el colonialismo y promover la cooperación internacional.  

Desde entonces ha pasado mucho tiempo, pero sin embargo, todavía quedan muchas cosas por las que continuar trabajando para, sobretodo, mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Hoy es un día para recordar los graves problemas que quitan la esperanza de un futuro mejor para sus habitantes. África sigue padeciendo inseguridad, hambruna, enfermedades y aunque el número de guerras ha disminuido, el número de crisis locales ha aumentado.


A África se le conoce por las guerras, niños que mueren, hambre y la sed, corta esperanza de vida... y es verdad. África soporta el 24% de la carga mundial de personas enfermas y únicamente se dirige allí un 1% de la financiación mundial y tan solo un 3% de los trabajadores. 

Pero para nosotras África es luz, es vida.
África es felicidad sin necesidad de tener. 
Libertad. 
África son sus mujeres, sus hombres.
Amaneceres y atardeceres en plena naturaleza.
Personas que te lo dan todo, sin esperar nada a cambio.
África son sus increíbles niños. Esos que vienen con todas sus ganas a la escuela en vacaciones. Las niñas que te abrazan con toda su ternura. Y en os mayores que quieren aprender idiomas. 
Su vitalidad, sus ganas de vivir siempre. Y no de sobrevivir. 
Cultura, religión. 
Aprender y desaprender. Hospitalidad. Casas abiertas y platos compartidos.
No ser lo que tienes, si no a quien tienes. 
Paisajes asombrosos, lugares todavía no explotados. 
Autenticidad. 
Naturalidad. 
África es arte innayo. Son tambores y como sientes y expresan su música. 
África son las ganas de seguir conociendo, viajando y descubriendo. 
Improvisar como estilo de vida.
África para nosotras es sentir, cada momento. África es soñar y cumplir sueños. 




domingo, 24 de mayo de 2015

Mucho aceite y muchas ganas

Cada vez que vamos aprendemos algo nuevo.. 

Esta última vez iba con la idea de comprarme de nuevo una riñonera made in morocco, el hombre de la tienda en el zoco de Marrakech nos estaba cayendo genial y acabamos hablando con el un buen rato, y es que resulta que su familia era de nuestra amada Merzouga y claro.. nos dan cuerda y ¡la han liado!

El caso es que quería comprarle la riñonera a él, pero solo tenía colores super claritos, le dije que la quería marroncita oscura y que lo sentía mucho, y de repente me dijo "noo pero espera, ahora mismo te la ponemos oscurita" y llamó a su compañero y enseguida trajeron un platito lleno de aceite y un paño..
Después de unos 15 minutos untando a la riñonera de aceite con mucho cuidado apareció mi riñonera marrón oscura, y ¡así sigue!

Nos estuvo explicando que así teñían muchas veces el cuero, con aceite. No teníamos ni idea y nos quedamos asombradas, aparte de agradecidas por su ímpetu y su empeño en que nos fuésemos contentas de allí.

Y es que Marruecos es eso, si inviertes tu tiempo en ellos, ellos lo invierten en tí, ¡y con ganas! :)




miércoles, 22 de abril de 2015

Que te lo dan todo, sin esperar nada a cambio...

La hospitalidad marroquí. Ya os hemos hablado alguna vez de ella, es una de las singularidades y buenas características del pueblo marroquí. Esta vez queremos contaros una anécdota (entre miles que podríamos escribir) para que entendáis a que nos referimos, para reflejar esa hospitalidad en su estado más puro.

Para situaros un poco: Semana Santa recién llegadas a Marrakech. Parece ser que se nos ha metido en el cuerpo eso de no hacer planes, de dejarse llevar, en Marruecos siempre nos ha funcionado y somos de tomarnos muy en serio lo de que la prisa mata así que... convencidas (en el fondo solo nos sonaba haberlo escuchado) de que a la noche un bus nos llevaría a nuestro destino (Errachidia) cogemos un taxi para que nos lleve a la estación a comprar el ticket pero al llegar... ¡Sorpresa! ¡No hay bus a la noche! A ver, a ver no puede ser. Volvemos a preguntar de otras dos o tres formas distintas pero nada, lo de que no hay bus es cierto. Nos miramos, reímos (nuestra costumbre de reír ante los problemas) y nos paramos a pensar: Tendríamos que pasar noche en Marrakech, una noche menos en nuestro querido desierto... ¡Algo hay que hacer! No nos conformamos, salimos a donde el taxista (que ya nos lleva esperando el pobre un buen rato) y, mediante gestos y como buenamente podemos, le explicamos que queremos encontrar alguna manera de coger esa misma noche rumbo a Errachidia, Rissani, Merzouga... ¡Donde sea! Cuando por fín nos entiende, nos dice que subamos al taxi, que el sabe de otra estación. No sabemos si realmente nos ha entendido, de hecho estamos casi seguras de que no, pero nos dejamos llevar. 



Nos lleva a otra estación de autobuses (la que realmente usan los marroquíes). Desde el taxi grita a otros hombres que corriendo vienen y... ¡Comienza la operación bus! Rápidamente nos cogen las maletas y corriendo nos llevan a comprar un ticket que no sabemos ni si nos llevará donde queremos ni si valdrá, pero bueno, nosotras les seguimos haciendo caso. Cargados con nuestras pesadas maletas van más rápidos que nosotras y nos llevan hasta un autobús. No entendemos mucho, pero nos dice que hay un bus que nos lleva a donde queremos. Contentas, pero sin saber realmente a donde nos llevan, seguimos a los dos hombres que llevan nuestras maletas. Empieza el típico barullo de pedir propina por cogernos el ticket, por llevarnos las maletas, nos dicen que nos subamos... pero como ya tenemos un poco de callo, nos meten las maletas en el nuestro bus y nos quedamos fuera. Nos piden propina para ellos, para los chicos que hay con ellos y hasta para el apuntador. Es entonces cuando dos hombres nos dicen que no demos nada y que nos quedemos con ellos, invitando al resto a irse ya, diciéndoles que ya les damos las propinas a ellos. No tardan en presentarse, Mohamed y Zaid.

Mohamed es un señor que ronda los 50 años, delgadito, morenito y con una bonita sonrisa. Sólo habla marroquí. Zaid es más jóven, un poquito más rellenito y puede entender algo de francés. Comparte con Mohamed la bonita sonrisa. Estos son los conductores. Enseguida nos explican que falta una hora todavía para que salga el autobús y que nos podemos quedar fuera. Nos invitan a sentarnos con ellos (donde se guardan las maletas) y empieza la típica conversación divertida en cuatro idiomas, sin entender realmente la mitad, pero suficiente para reír y conocernos. "¿Tu primera vez aquí?" "Oh, ¡pero si sabes árabe!" Mentira, les dices dos frases y se emocionan" "¿Hablas francés?". 
Y ahí es cuando empieza la hospitalidad de la que os hablo. Pronto, un chico se acerca con un par de vasos de té, y ya estamos los cuatro pasándonos el vaso. Mohamed nos anima a subir al bus con un trozo de cartón, no entendemos mucho para qué pero allá que subimos. Entre risas comprendemos que lo que pretende con ese trocito de cartón es que elijamos los mejores sitios para guardárnoslos ¡Es muy atento con nosotras!

Después de un rato agradable llega la hora de coger el bus. Entran personas vendiendo comida. Nos resistimos, porque no sabemos que nos van a pedir ni si nos van a entender, la cara de guiris se nos ve de lejos, pero en el fondo no hemos cogido nada con las prisas y nos esperan 12 largas horas de viaje. Es entonces cuando ¡sorpresa! aparece Moha (ya tenemos confianza y le llamamos así) con una bolsa. Miramos dentro y podemos ver que tiene yogures, bollos y agua. "¡Jo, Moha, déjanos darte dinero, un poco, porfa!". Pero en realidad sabemos que no nos va a dejar, nada, se niega a que le paguemos lo que nos ha comprado. Que detalle, ¿un conductor de Alsa que haga eso? ¿os imagináis? (sin tener nada en contra de los conductores de aquí, pero para que os hagáis una idea de la diferencia). No contento con eso, cuando un chico sube vendiendo naranjas nos compra unas cuantas para nosotras. Marrakech, calor horrible, unas naranjas son gloria, pero ya empiezas a sentirte mal y es hora de pagar algo. Es entonces cuando preguntamos al chico cuánto ha sido, le mira a Moha, y dice que no que lo paga él, que no nos lo dice. Otra vez nos quedamos sin poder pagar. Y ya no es el hecho de pagar o no pagar, es el detalle, estar todo el rato atento, querer que estemos a gusto, cómodas, sin apenas conocernos. Y reírse cuando intentamos meterle el dinero por el bolsillo sin ningún éxito.
Por fín salimos, y empieza el largo viaje. Tenemos ganas, estamos, nerviosas y felices. Nunca hemos viajado con esa empresa de autobuses así que empiezan nuestras hipótesis sobre cuándo hará alguna parada el bus, cuántas paradas hará... Ya llevamos unas cuántas horas de viaje, nos hemos comido casi todo lo que nos ha dado Moha (llevábamos sin comer desde la mañana) y las tripas comienzan a manifestarse.

Por fin ¡primera parada! ¿Qué hacemos? ¿Qué compramos? Tenemos hambre, sólo hay un bar donde no venden nada rápido y nos da apuró pedir algo por si el bus se va antes. Bueno, vamos al baño, lo pensamos por el camino. Al salir del aseo está el típico señor sentado en una mesa que recoge dinero por entrar al aseo. Nos miramos, no tenemos nada suelto de dinero y decidimos hacernos las novatas, disimular y salir del aseo como si no supiésemos nada. "¡Madame, madame!" Mierda, es a nosotras, nos han pillado. Nos giramos y abrimos el monedero para ver lo que llevamos aún sabiendo que no tenemos monedas. En este tiempo aparece Zaid que viene corriendo hacia nosotras, nos mira, nos hace guardar el monedero y le da unas monedas al señor "¡No, Zaid! ¡Toma!" Ya nos estamos pasando, esto es echarle demasiada cara, pero es que no nos dejan darles nada. A continuación, Zaid desde lejos nos grita "¡yialah, yialah! ¡Ayi, ayi!" Por nuestro limitado árabe entendemos que quiere que lo sigamos y eso hacemos ¿Dónde nos lleva? Cuál es nuestra sorpresa cuando, en un momento, nos vemos sentadas con los demás conductores, charlando entre risas y con un gran pollo asado con patatas fritas y una ensalada presidiendo la mesa. ¡Comed, comed! Nos repiten una y otra vez. Nuestra timidez y apuro sabiendo ya que otra vez vamos a cenar gratis nos hacen cortarnos un poco. Pero, a los dos segundos, ya nos hacen sentir dos más del grupo, ya estamos comiendo y bebiendo como ellos, hablando, riendo y contando nuestra experiencia ¡Zaid y Moha ya parecen nuestros amigos de toda la vida! Como temíamos, otra vez no pagamos nada y subimos al autobús a continuar nuestro viaje. 

Nos esperan otras cuántas horas pero con la barriga tan llena echar una siestecita es fácil. Nos acomodamos, probamos dos o tres posturas diferentes hasta que encontramos la nuestra y cerramos los ojitos.
¡Qué rápido pasa el tiempo! Ya estamos en la segunda parada. En ese estado por el que se pasa cuando te despiertas en el que estas medio durmiendo y no te enteras de mucho nos abren la puerta del bus. De repente, un olor a rica carne asada inunda todo, pero aún seguimos muy llenas de todo lo que hemos comido en la parada anterior. Pensamos en quedarnos en el bus pero esta vez es Moha el que nos "obliga" a seguirle. Mientras el resto de pasajeros disfrutan de la parada en la calle, Moha nos lleva a una sala con mesas para resguardarnos del frio a la vez que nos sirve un rico té. De nuevo, hablamos, reímos, disfrutamos del momento. De repente, comienzan a traer pan, especias, agua... ¡Exacto! Una nueva cena se avecina. Esta vez nos deleitan con un delicioso plato de carne de cordero asada y con un unísono "bisaha" todos comenzamos a comer. Nosotras estamos muy llenas pero nos sabe un poco mal no aceptar la invitación así que ¡a comer sea dicho! Como siempre, no nos dejan pagar nada.


Continuamos nuestro viaje. Moha y Zaid se pasean de un lado a otro por el pasillo del autobús controlando las personas que suben y bajan y que les acompañan a sentarse en sus asientos. Cada vez que pasan por nuestro lado nos regalan una sonrisa que nos hace sentir que todo va bien.
Después de unas horas ya llegamos a Errachidia ¡Nooo! Es sólo el primer día y ya comenzamos con las amargas despedidas ¡Las odiamos! Zaid nos ayuda a bajar las maletas mientras que en el bolsillo le metemos el dinero que justificamos que es de las maletas (en Marruecos se paga, aparte del ticket, en función de las maletas que lleves y, antes de subir, tampoco nos había dejado pagarle esto). Con este dinero le damos algo más como agradecimiento por lo bien que se han portado con nosotras. Ya nos vamos, pero... ¡Un momento! Moha viene hacia nosotras con un papelito en la mano ¿Qué será? Jo, Moha, tan atento como siempre, nos da su número de teléfono por si necesitamos algo durante nuestra estancia en Marruecos.


Triste despedida y alegre reencuentro. Nuestro amigo Zouhair ha venido a buscarnos a la estación y con el comenzamos una nueva historia. Porque en eso se basan nuestros viajes a Marruecos, en tristes despedidas y en alegres reencuentros. En historias que comienzan y acaban pero siempre con un final abierto, con un final que será el comienzo de un nuevo reencuentro.
Confiamos en que, algún día, en uno de nuestros regresos, nos volvamos a cruzar con Moha y Zaid. Mientras tanto, estamos contentas de saber que existen personas tan maravillosas que seguirán cuidando de gente perdida como nosotras, personas que te dan todo a cambio de nada, personas que todo el mundo que viaja a Marruecos debería encontrarse para tener la oportunidad que tuvimos nosotras de convertir un ardúo viaje de 12 horas en una de las mejores historias.

sábado, 21 de marzo de 2015

Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas.

Conversaciones en una tienda. En el zoco. Conversaciones en el tren, en el aeropuerto. En los largos viajes en bus. En la calle. Conversaciones acompañadas de té, cacahuetes y pastas. Conversaciones acompañadas de ritmos interminables de tambores. Conversaciones de todo tipo. Conversaciones en cinco idiomas. 

Eso es algo que, sin duda, solo he encontrado en este país. 


Se agradable y te llevarás a casa millones de conversaciones. Cualquier desconocido te regalara anécdotas, historias y hasta lecciones de vida. De estas ultimas he recibido muchísimas, que nunca han salido de mi cabeza. 

Esa vez que una familia; una pareja, una abuela y una niña preciosa, que sin apenas poder comunicarnos en ningún idioma, hicieron nuestro viaje en tren interesante y divertido. En general, todos los viajes en autobús, tren, taxi compartido... siempre van acompañados de personas que están dispuestas a darte conversación, compartir comida e invitarte a lo que haga falta para darte la bienvenida a su país. Sin que te des cuenta te habrán ofrecido hasta pasar noches en su casa con su familia y de verdad.



Si viajáis a Marruecos nunca dudéis en aprovechar en esas ocasiones. No penséis que están buscando algo a cambio, es su forma de ser. La gente te tratará como tu les trates, si vas con ganas de ser amable, de reír, de conocer a las personas que te encuentres... ellos te lo pondrán fácil, serán amables, educados, graciosos y sobretodo generosos, la hospitalidad es parte de su cultura. Por lo general, ellos están contentos de que vayas a sus tierras, y harán todo lo posible para que disfrutes de ella. Y aunque no estemos tan acostumbrados a que la gente ayude sin esperar nada a cambio, en este país te sucederá día si y día también. Lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar. Cuando viajes a Marruecos, intenta conocer. Conocer a las personas que, por lo general, y aunque mucha gente opine diferente, son maravillosas.




Aquel hombre que mientras estábamos tristes por tener que volver, me explicó que, según él, los europeos planteamos mal la vida, la hacemos más difícil de lo que realmente es. Él era músico, se movía por África con su música, su vida era toda una improvisación. Nos decía que no llorásemos, que no tenia sentido. "¿Pero por que no os quedáis?" Decía riéndose... la universidad, el máster... "¿Por qué ahora no te quedas aquí si es lo que quieres? Si lo que a ti te apetece es quedarte un tiempo indefinido haciendo lo que te hace feliz, ¿por qué no hacerlo? Lo importante no deberían de ser esos calendarios y horarios. Hay que moverse por sentimientos, sensaciones y sueños. Los Africanos improvisamos y vivimos lo que tenemos y sentimos en cada momento." (más o menos dijo algo así...) ¿Y es que no es cierto? ¿Por qué no? ¿Al fin y al cabo nuestro objetivo de todo no debería ser la felicidad? 

O esas interminables conversaciones sobre religión, sobre islamismo contra ateísmo, sobre temas delicados, pero que con respeto te hacen reflexionar, dudar y entender. 




O En Errachidia, cuando después de un largo viaje triste (las vueltas y despedidas siempre son duras) y mi amigo todavía no había llegado a buscarme, un chico esperó conmigo consiguiendo hacer un momento bastante difícil en otra charla entretenida. Era italiano pero de padre marroquí, y nos contamos en un ratito nuestras vidas enteras. Sin conocernos de nada... allí las cosas funcionan así, todos somos amigos si queremos. Todos nos echamos la mano. Cuando alguien llora en la estación de Madrid, ¿quién se acerca? la mayoría pensaríamos... ¿y si le molesta? ¿no es de mala educación? Pero si fuéramos todos más abiertos, más cercanos... la cosa cambiaría. 




Echo de menos ir por la calle y decir "Salam" acompañado de una sonrisa a todo el que pasa por delante. Echo de menos los tés compartidos con desconocidos y echo de menos aprender cada día de otras personas, de otras vidas, de otras culturas. 


“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. - Mark Twain

domingo, 15 de marzo de 2015

Lo mágico de los zocos

¿Quién de los que han visitado Marruecos no ha quedado asombrado por los zocos? ¿Quién no ha experimentado la sensación de pasar por un puesto de especias y quedarse prendado por el aroma, girar la esquina y encontrarse de golpe con el olor tan fuerte de la carne? Pues bien, hoy os queremos hablar un poquito de todo esto :)

La palabra zoco, souken en árabe, significa “gran desorden” y en buena parte así es. Como ya sabréis, los zocos son los mercadillos tradicionales de los países árabes. Suelen ser laberintos de callejuelas llenas de puestos, donde comprar todo tipo de ropa, especias, comida, artesanía, productos típicos... Te encuentras con curtidores, especieros, perfumistas, ancianos que cantan... que sacan sus pertenencias en las mil tiendecitas de este laberinto. Laberinto en el que es fácil perderse, muy fácil.  Pero así es mejor, te dejas llevar por los aromas, sabores y colores, por los saludos de los vendedores... 




Toda ciudad árabe tiene su zocoEn general se celebran al aire libre y con frecuencia, tienen lugar en un determinado día de la semana. Los zocos, tradicionalmente, no han sido sólo lugares de compra y venta, sino espacios centrales de la vida social. En el zoco se compra, se vende, y dicen que se hacen y hacían tratos y acuerdos de todo tipo. 





Todo es muy real, autentico. Los colores de las pilas de verduras frescas, de las especias extendidas  en barreños de plástico, de los dátiles y los higos secos. El color de las djellabas de las mujeres. Las preciosas telas colgando. El paraíso de los abalorios y de la bisutería, de los colgantes, de los pendientes, de las pulseras.. 











Las voces de los vendedores con su repertorio de frases tales como "bueno bonito barato amego", "mas barato que en Andorra", "Mejor que en Mercadona", "Español?, Madrid o Barcelona?", e interminables más que te dirán. Al principio, y si te ven muy turista, intentaran colártela con un precio desorbitado, al fin y al cabo ellos se ganan la vida vendiendo, y si cuela, cuela. Aun así acabaras consiguiéndolo infinitamente mucho más barato que el primer precio. Ya sabéis, aquí el regateo es algo obligatorio. A veces puede llegar a ser cansino, pero si te lo tomas con humor puedes convertirlo en un rato divertido, en un té compartido, unos ritmos de tambores o una buena conversación.






Nuestro mercado, el más familiar, y el que más nos gusta es el de Rissani. No por ser el más bonito que hayamos visto, ni el más grande, pero nos parece el más autentico. Supongo que sobre gustos no hay nada escrito, y puede ser porque le hayamos cogido cariño. Pero nos quedamos con este. 

Para quienes no sepáis, Rissani es es la capital del Tafilalet, en el sur de Marruecos, cerca de nuestro querido desierto. Este poblado hace siglos, fue la primera ciudad imperial de Marruecos. En su mejor época era un importante centro de caravanas que unían Sudán, las minas de Sal de Gao y las poblaciones del sur de Mauritania. El mercado del que os hablamos está abierto cualquier día, pero los días de mercado y por lo tanto los mejores para ir son los domingos, martes y jueves. Como os decíamos, este es un Marruecos muy interesante, auténtico, al que merece la pena ir, más allá de Marrakech, deja un poco de lado el turismo.


Huele a comino. A cuero. A veces huele mal, otras muy bien. Es bullicioso. Miles de especias de todos los colores. El señor que canta mientras, sentado, te invita a té. Vas caminando y lo haces entre burros, bicicletas, pequeñas carretas, hombres tomados de la mano, mujeres discretas... 





“Muere lentamente quien no viaja, ni lee, quien no sueña, quien no confía, quien no lo intenta”. 

viernes, 13 de marzo de 2015

¿Os apetecen unos dátiles?

El dátil en el Magreb es todo un mundo. Un puñado de dátiles y un vaso de té ha sido durante mucho tiempo la manera de recibir al extranjero o invitado, para darle la bienvenida y quitar así el hambre y la sed. También dicen que el profeta cada mañana comía tres dátiles. En el Corán aparecen numerosas citas a este fruto, por ejemplo;

 « Y hacemos caer del cielo agua bendita, y que por medio de ella crezcan jardines y el grano que cosechan,  y altas palmeras con sus apretados racimos de dátiles, como sustento para los hombres; y con ella devolvemos la vida a una tierra muerta: así será la Resurrección » (50:10,11)

Se usa mucho gastronómicamente, nosotras los hemos comido en muchos tajines y platos de couscous, pero no hay nada como saborearlos solos. Aparecen en todas las fiestas y están en todos los zocos y medinas. 


Hay mucho tipos de dátiles. Van desde el amarillo, pasando por el ámbar hasta los casi negros. Los hay pequeños, grandes, tiernos, secos, con piel fina y gruesa. Y los precios cambian mucho también de un tipo a otro. Casi todos los tipos se recogen mediante el corte del racimo a golpe de machete, pero algunas variedades de más calidad exigen una recolección más delicada como el "mejhul", el dátil más apreciado por su gran tamaño y calidad, que se recoge uno por uno desde lo alto de la palmera.




Vienen sobretodo del sur, se empiezan a recoger en octubre y en Erfoud celebran cada año la feria internacional del dátil. Se sacan a la calles los timbales y las panderetas, las bandejas de te y empiezan los bailes. Comienza la cosecha del alimento más preciado por los nómadas, y para ellos fuente de salud, de nutrientes y de espiritualidad. 



 "Los hijos te acabarán dejando, pero cuando plantas una palmera, esta se queda contigo", dicen los habitantes de Erfoud.
Es algo que igual no te atrae mucho, pero cuando vas a allí y los comes, te acaban encantando. A nosotras, personalmente, cuando mejor nos saben es cuando uno de los peques sube a una palmera con autentica destreza y nos baja un puñado.