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martes, 12 de enero de 2016

¿Dónde se está mejor que en tu propio hogar?

Hoy publicamos otra de las historias que nos van contando, las cuales compartimos con la idea de que la gente también sepa como se sienten las personas cuando tienen que dejar su propio hogar, que no hay mejor forma de saberlo que escuchándolo de ellos mismos y tratando de entender y empatizar en vez de juzgar, que es lo fácil.. 
En este caso, nos habla el padre de un buen amigo nuestro, que ya lleva sus años en España pero que ha dejado muchas cosas atrás y no deja de añorar su país natal, Marruecos, en concreto de Assilah, ciudad costera que nos encanta visitar y que engancha con sus calles llenas de luz.

 "Llegué a tomar la decisión de emigrar por que la situación que se vivía en el país y en casa ya era insostenible y no la podía soportar, había que buscarse la vida para poder tener algo en un futuro.  Elegí España ya que tenía un amigo en el país, por lo que me iba a ser mucho más fácil adaptarme que yéndome a otro país en el que no contaría con ningún apoyo, siendo una decisión tan difícil dejar tu país para irte a uno nuevo en el que no vas a tener a nadie de tu familia, que es lo que más extraño de Marruecos. 
Llegué en ferry y bus, por aquellos años era más fácil emigrar, de hecho, mi mayor dificultad fue tener que dejar a mi mujer y a mi hijo pequeño allí durante un tiempo, hasta que tuviese seguro que en España estaríamos mejor.
Hubo momentos en los que me arrepentí de haberme ido de allí, sobre todo en lo que respecta a la educación de mis hijos, me di cuenta de que no aprendían igual las costumbres y la religión que si hubiesen vivido en Marruecos, en casa intentamos siempre que aprendan esos valores que hemos tenido en nuestra familia y que tratamos de mantener, pero es difícil cuando estás en un país con una cultura completamente diferente a la tuya.
Hoy por hoy, a la gente marroquí que estuviese pensando en emigrar le recomendaría que no lo hiciesen, ya que no hay ni punto de comparación de cómo se vivía antes allí a como se vive ahora. Marruecos ha avanzado, y cada vez avanza más, y para mí no compensaría en estos momentos emigrar buscando algo mejor, ya que dejas muchísimas cosas y lo que recibes no llena todo ese vacío.
Recuerdo que cuando llegué al país hubo momentos en los que me sentí discriminado, no había muchos marroquíes en España y era difícil integrarse en la sociedad cuando te topabas con gente con prejuicios, pero actualmente no he sentido ningún tipo de discriminación, ya son muchos años los que llevo aquí.
Al principio, me costó mucho el tema del idioma, no sabía español y tuve que aprenderlo rápidamente. Pero lo que más me costó, volviendo al tema de la educación de mis hijos y de mi propia experiencia personal, fue el tema religioso, no puedes comer lo mismo que los demás ni celebrar lo mismo, tienes que tener claro que no vives en un país musulmán como estás acostumbrado, y que ha sido un país por lo general católico, por lo que las fiestas son distintas, el Dios es distinto, y ha sido el punto más difícil de equilibrar desde que llevo aquí.
Cuando echo la vista atrás a veces me paro a pensar en todo lo que he dejado en el camino, a mi familia, a mis amigos, a mi país... por lo que siempre trato de volver y pasar tiempo con ellos, volver a pisar mi tierra, ya que... ¿Dónde se está mejor que en tu propio hogar?."


Una vez más, agradecemos a todos los que nos dedican un ratito para contarnos su propia experiencia y sus impresiones, si estáis dispuestos poneros en contacto con nosotras, ya sea a través del blog, de la página de Facebook, o de nuestro correo electrónico: estheryaneprisa@gmail.com.

Mil gracias! :)

viernes, 16 de octubre de 2015

Plasmando sentimientos..


El desierto supuso una vía de escape, vida, aunque parezca que no haya, pero sí, si la hay, la hay mires por donde mires, existe algo que no se puede explicar del todo, un clima, un ambiente, cargado de sentimientos, de historias, que invita a dar rienda suelta a tu imaginación o simplemente a tumbarte mientras observas la inmensidad.

Tocar esa arena tan característica con tus propias manos, mirar al horizonte y perderte mientras intentas contar el número de dunas que ves, empapándote de todo lo que te cuentan de la vida de los nómadas e intentando hacerte una idea de esas familias viviendo en pleno desierto.

Para mí el desierto despierta tus sentidos, te los despierta más que nunca, quieres observar, ver y guardar en tu memoria cada granito de arena que ves, cada puesta de sol, cada sensación, porque sabes que es un momento irrepetible.
Cada vez que voy y lo veo, allí, imponente, enseñándome lo bella y mágica que puede llegar a ser la naturaleza, siempre me sigue sorprendiendo, no importa cuántas veces vaya, no importa cuántas veces pise esas dunas, siempre lo encuentro igual de impresionante, siempre siento lo mismo en la tripa en cuanto lo empiezo a ver llegando al pueblito, es como si de repente todo el desierto quisiese meterse dentro de ti y que pases a mimetizarte con él, como si te llamase.

Es ese tipo de sitio al que necesitas volver una y otra vez para perderte y encontrarte, para no pensar en nada mas, para sentir el calor de todo el día en su arena, para sentirte en cierta manera protegida y arropada por él, para respetarlo, para agradecer también en sus horas de sol el pequeño oasis que tienes al lado, esa pequeña tregua que parece darte… Para dormir mirando un cielo que pensabas que solo existía en las películas, para sentir el frío de las noches en él, y que no importa ya que sabes que en unas horas estarás viendo uno de los mejores amaneceres de tu vida…

El desierto es magia, es misterio, es volver a un punto más “animal” y menos humano que todos tenemos y creerte parte de él, un encuentro con la naturaleza, en el que empiezas a llenarte de todo lo que sientes, una sensación más que gratificante en el momento en el que te das cuenta de que no necesitas nada más que eso.


“He cruzado muchas veces estas arenas. Pero el desierto es tan grande y los horizontes tan lejanos 
que hacen que uno se sienta pequeño y permanezca en silencio”






Fotografía: Marina Ruiz

martes, 22 de septiembre de 2015

De nómadas va la cosa



Enero de 2015, este fue mi primer contacto directo con los asentamientos de los nómadas. Nosotras tenemos muchos amigos que hasta hace unos años vivían en el desierto con sus familias nómadas, pero no habíamos visitado otras zonas donde muchas familias se han asentado, han dejado su vida nómada de ir de un lado para otro, pero siguen viviendo como tal, con sus mismas costumbres.


Fuimos a hacer un pequeño reparto, aún no teníamos tantas cositas de La Prisa Mata como tenemos ahora, por lo que el reparto fue muy pequeñito (algo que solucionamos en Abril, que fue un reparto enorme y dio para mucho). Esta vez nos decidimos por una familia en concreto, una madre y su hijo pequeño Hassan, de 5 añitos, que solo se le veía corretear de aquí para allá con su sonrisa y su carita de pillo. La madre enseguida nos preparó te y nos sacó frutos secos. La verdad que no hay nada como el té bereber..


Nos fue enseñando su casa, y como vivía, como hacía el pan, como cocinaba... (claro que contábamos con los amigos que nos habían llevado y nos iban traduciendo todo). Era una pasada encontrarse en medio de la "nada" y ver como se las apañaban...
Nos contaron que vivían de lo que la gente de los pueblos les iba trayendo, verduras, agua, etc. y que en su caso había más gente que le ayudaba ya que era la única que se hacía cargo del pequeñín.


Después de pasar una mañana super agradable, haciendo puzzles con Hassan, tomando el té con los amigos, charlando con la madre... ésta nos obsequió con unos colgantes que había hecho, a modo de agradecimiento. Da gusto ver lo agradecidos que son, es algo que me sigue pareciendo increíble, esa manera de agradecerte las cosas, de hacerte saber que han pasado un rato genial y que les ha gustado que hayas ido a verles. 

Es una experiencia muy enriquecedora, el pasar la mañana, la tarde allí (no el ir verles echar una foto e irse), el sentarse, el no tener prisa por irte, el disfrutar de esa jaima en la que mires por donde mires no ves nada más, solo desierto,  el aprender de como esa madre saca adelante a su familia y los valores que te muestra..es espectacular. Nos fuimos de allí sabiendo que pronto íbamos a volver a verles, y ¡así fue! Cada vez que vamos tratamos de hacerles una visita para llevarles más cositas y para ver como crece ese bichejo ¡y su sonrisilla!



sábado, 27 de junio de 2015

El Alquimista y el desierto

Y que la felicidad podría ser encontrada en un simple grano de arena del desierto, como ya había dicho el Alquimista.

"Cada hombre sobre la faz de la Tierra tiene un tesoro que le está esperando", dijo su corazón.
"Nosotros, los corazones, acostumbramos a hablar poco de estos tesoros, porque los hombres ya no quieren encontrarlos.  Sólo hablamos a los niños. Después, dejamos que la vida encamine a cada uno en dirección a su destino.

Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado y que es el de la Historia Personal, y de la felicidad. Les parece que el mundo es una cosa amenazadora, y por esto el mundo se convierte en una cosa amenazadora.
Entonces nosotros, los corazones, vamos hablando cada vez más quedo pero no nos callamos nunca. Y procuramos que nuestras palabras no sean oídas: no queremos que los hombres sufran porque no siguieron a sus corazones".

¿Por qué los corazones no les dicen a los hombres que deben continuar siguiendo sus sueños? Preguntó el muchacho al Alquimista.

"Porque, en este caso, el corazón es el que sufre más. Y a los corazones no les gusta sufrir."

El muchacho entendió a su corazón a partir de aquel día. Pidió que nunca más lo dejase. Pidió que, cuando estuviese lejos de sus sueños, el corazón apretase en el pecho y diese la señal de alarma. 


EL MUCHACHO JURÓ QUE SIEMPRE QUE ESCUCHASE ESTA SEÑAL, TAMBIÉN LA SEGUIRÍA.


Marruecos 2010

martes, 16 de junio de 2015

Nada es tuyo excepto lo más esencial...

“Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”. – Cesare Pavese


Escritos bajo el sombrero

Hace tiempo que compramos un libro especial... Un libro con un fin precioso... Poesía, letras que llegan muy al fondo, letras que hablan de amor, de África, de la vida...
Ayer nos pasamos un buen rato leyendo lo que este artista nos regala, erizandonos la piel y recordando nuestra África...
Os lo recomendamos, y no solo por disfrutar de él; comprar este libro es participar en la construcción de un colegio en Gambia. Un precioso proyecto.
Si queréis saber más, la organización sin animo de lucro es CAMINS SOLIDARIS y el escritor es RAÚL PARRA.
http://www.caminsolidaris.org/escritos-bajo-el-sombrero/

¡SI NOS UNIMOS TODO ENCAJA!




jueves, 21 de mayo de 2015

¿Estamos locos?

Marruecos y su capacidad para romper esquemas, su capacidad para olvidar los planes y dejarse llevar por las circunstancias...

En Abril, como ya sabéis, volamos a Tánger con todo el cargamento para repartir. Allí cogimos una furgoneta, estaba todo planeado; visitaríamos Chaouen, partiríamos rumbo a Fez para descansar y a la mañana siguiente seguir con nuestro camino a Merzouga. Pero Marruecos es así, vas con lo que tienes que hacer en la cabeza y al llegar allí lo planeado no tiene lugar.

Después de perdernos varias veces y acabar yendo por la costa a Chaouen, convirtiendo lo que sería un viaje de 2 horas en un viaje de 5 (eso sí, con vistas y parándonos cada poco ante la necesidad de contemplar esos rincones que te vas encontrando) por fin llegamos...





Como iba a ser una locura cenar e irnos a Fez decidimos quedarnos a dormir allí, estábamos cenando en una terracita preciosa con vistas a todo el pueblito azul cuando empezamos a hablar de a qué hora nos levantaríamos para llegar cuanto antes al desierto... y a alguno de nosotros se le ocurrió la brillante idea de preguntar "¿y si salimos ya? Así sin dormir", nos miramos y claro, ninguno se pudo negar.

Partimos sin dormir, mal durmiendo por turnos en el coche, con niebla, con música, con risas, con nervios, con ganas de pisar arena, con ganas de abrazar a nuestros niños... y así fue, en cuanto entramos en nuestro pueblito, los niños se tiraron a nosotros y se metieron en el coche, y entonces es cuando ves que lo de dormir y comer es de cobardes, y que merece la pena solo por eso..




Y los planes que teníamos para cada día se deshacen, te tiras las mañanas jugando con estos pequeños monstruitos que te dan todo su tiempo y que te van a buscar a primera hora de la mañana a tu ventana gritando essstreee! sandrilaaa! meriam..! y que te levantes con toda su energía. Te vas a Rissani al zoco a comprar "lo necesario" y acabas en tiendas tomando té, hablando, y te das cuenta de que te has tirado 5 horas allí, sin exagerar..

Y luego vuelves aquí... y te agobia que todo esté tan cuadriculado, tan planeado, que lo único que hace todo eso es que no te de tiempo realmente a disfrutar, a sentir, a no tener prisa y a dejarte llevar. Por eso cuando hacemos estos viajes, volvemos con una satisfacción plena, esa que no conseguimos aquí por todas las responsabilidades, el estrés... y eso engancha, y mucho.

Marruecos, calidad.




jueves, 26 de marzo de 2015

Y menudo instante.

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante. 


Hassilabied, Merzouga. Marruecos. 

viernes, 13 de marzo de 2015

Nostalgia del afuera..

"La nostalgia del hogar es un sentimiento del que muchos saben y se quejan; yo, por el contrario, sufro de un dolor menos conocido, y su nombre es nostalgia del afuera. Cuando la nieve se derrite, las cigüeñas llegan y los primeros barcos de vapor zarpan, me asalta la punzante comezón de partir".
Hans Christian Andersen.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Bebiendo la vida..

"No exijas, ve bebiendo la vida. 
Comparte los tragos,sembrando en los seres que tienes al lado lo que sobrevivirá de ti." 
Muerdo.


Hassilabied, Merzouga.

lunes, 23 de febrero de 2015

¿Qué quieres ser?

"Podía ver el camino que se abría frente a mí. Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía. Deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba." 
La senda del perdedor. Charles Bukowski

La brillante pregunta que nos llevan preguntando todos los años de nuestras vidas, ¿Qué quieres ser de mayor? ¿vosotros alguna vez habéis sabido qué responder con certeza? Yo no.
Ese afán por mantener todo controlado, por saber qué va a ser de ti en un futuro no muy lejano, esa gran preocupación que se crea por no tener las cosas "claras". Me parece una ridiculez y un gran problema, porque te olvidas de vivir el momento que tienes delante, llenándolo de preguntas y de dudas existenciales sin saber qué responder.

Yo me he equivocado muchas veces, sobretodo en mis decisiones en relación con ese temido futuro, pero llega un punto en el que de verdad te planteas si esta pregunta tiene algún significado más allá del de meter presión y de mantener ocupada y encarrilada a la persona en vez de incitar a vivir y disfrutar de otro tipo de cosas. Inciso: ¿por qué nos educan tanto para ser abogados, economistas.. y tan poco para ser dibujantes, bailarines o pintores?


Entonces es cuando me empiezo a dar cuenta de que lo que quiero es saborear la vida, que la prisa no me mate, tratar de ser feliz, sin importar lo que pueda pensar el resto de mi entorno, encontrar ese sitio tan especial, ese lugar en el que sientes que nada podría ir mejor, ese momento en el que la tranquilidad y la satisfacción se te salen de los poros, esa gente que te hace ser feliz y que no te juzga por un número en un papel, yo quiero sentir y guiarme por instinto, que,por lo general, nunca falla.




jueves, 19 de febrero de 2015

¿Qué quienes somos?

Somos Esther y Ane, una madrileña y una portugaluja (vasca). Nos gusta viajar, conocer culturas y meternos en ellas, nos gusta el voluntariado y adoramos a los niños, nos gusta la gente que sueña y nos gusta soñar... Pero sobretodo, somos unas locas por Marruecos. Y no somos las únicas no. Ya somos una pequeña gran familia; locos por Marruecos, por Hassilabied y por su gente, por las dunas, el sonido de los djembes y los olores, locos por los niños y sus sonrisas. Nos conocimos en Marruecos, el verano que hicimos voluntariado en Hassilabied. Y allí empezó esta historia de ir y volver, de aprender y desaprender, de reencuentros y despedidas, de volver de Marruecos y planear el siguiente viaje, de echar de menos y nunca de más...




jueves, 22 de enero de 2015

La guerra del coltán

Hace unos días un programa de televisión nos contaba una historia. Una realidad dura, pero real. Hay historias, que pocos conocemos, que nadie nos cuenta o que, de conocerlas, miramos para otro lado. Situaciones que se viven en otros lugares y que sólo por esa razón, nos permitimos el lujo de olvidarlas. 

Pero hoy, aunque sea por unos minutos, quiero hablar de una de ellas. Y, por lo menos, por unos minutos, hacer como que no están olvidados. Hablo de la segunda guerra del Congo, la guerra del coltán. 





Para empezar, ¿qué es el coltán?  Es una mezcla de columbita y tantalite y las características que lo hacen único es que se utiliza para la producción de móviles, tablets, ordenadores portátiles... Hasta aquí, todo bien. 


El problema viene cuando el 80% de las reservas mundiales de esta piedra se encuentran en el Congo, siendo entonces motivo de cientos conflictos con el objetivo de controlar las minas. Un “oro gris” que podría hacer ricos a los congoleños, pero que les hace desgraciados. Guerrillas locales y empresas multinacionales se pelean por su explotación sin importarles el coste humano. ¿Qué sorpresa no? 




Tenemos que tener en cuenta que La Segunda Guerra del Congo fue el conflicto armado que tuvo lugar en gran parte del territorio del Congo. Inició en 1998 y duró más o menos cinco años. El conflicto continental africano más grande que se ha conocido. Provocó la muerte de, aproximadamente, 3,8 millones de personas, la mayoría de ellas por hambre y enfermedades (enfermedades fácilmente previsibles y curables). Sí, sí, casi cuatro millones de personas. Y es que leemos estos números y ni nos choca, pero... 4 millones de personas, de familias, de hijos, de hermanos... es un numero escalofriante. 

Esta trágica cifra convirtió a esta guerra en el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial, y eso sin contar los millones de desplazados y refugiados en los países vecinos. ¿Pero se ha hablado de ella? 

Se estima que miles de personas fueron obligadas a trabajar en las minas de Coltán, bajo amenaza de muerte y con unas condiciones inhumanas que causaron la muerte a gran parte de ellos. Explotación infantil y sexual, contrabando y explotación ilegal de la tierra. 

Y es que aunque llegado la paz a la República Democrática del Congo, el problema es que continúa la explotación ilegal de muchas minas y la situación no ha mejorado tanto como podía esperarse. Vamos, que no ha mejorado nada. Los conflictos, la explotación infantil, las condiciones inhumanas... siguen allí. 




Durante las excavaciones es normal encontrar uranio, torio y radio, radiaciones que siguen afectando a los que cada día se meten en esas minas a trabajar. Niños trabajando es el pan de cada día de los congoleños. Lo poco que se las paga, la cantidad de horas y las malas condiciones, hacen de esto una claro ejemplo de esclavitud, a gran escala.  

Detrás de nuestros móviles, consolas, ordenadores y gadgets... existe un drama humano. Existe sangre, muerte, sufrimiento. Y diréis, ¿y yo qué voy a hacer por ellos? Yo también me lo pregunto, pero podríamos empezar no olvidándonos de ellos. 





jueves, 15 de enero de 2015

NOSOTROS LLEGAMOS EN PATERA PERO VOSOTROS OS LARGARÉIS NADANDO.


Lo que "parecía" una amenaza de inmigrantes musulmanes a los españoles ha resultado (¡qué sorpresa!) una campaña anti-islámica de la ultra-derecha.
"Las pegatinas tienen el texto NOSOTROS LLEGAMOS EN PATERA PERO VOSOTROS OS LARGARÉIS NADANDO". La firma es en caracteres árabes que no tienen ningún sentido y de color rojo. La pegatina usa colores que se identifican con la cultura árabe.Las pegatinas son parte de una campaña del partido ultraderechista Democracia Nacional y se pueden comprar en lotes de 100 en su página web. Junto a la misma podemos leer el texto “la primera [pegatina] ’Nosotros vinimos aquí en patera, vosotros saldréis nadando’, va firmada por Democracia Nacional pero con un tipo de fuente arábigo, ilegible sin un ordenador, tratando de llamar la atención de la ciudadanía por el problema.” (Publicado en Webislam.com)
Estas tácticas sucias y rastreras no pueden ser utilizadas más que por escoria, por gentuza. Tienen como objetivo alimentar el odio hacia otros pueblos en general y la islamofobia en particular. Otra prueba más de la derecha que trata de infundir miedo con mentiras, con odio xenófobo e irracional. Y lo peor es que, en muchos casos, lo consiguen.


martes, 13 de enero de 2015

Que ser musulmán no es ser un terrorista, ni de lejos.

Estos días una tiene que escuchar, ver y leer barbaridades, cosas que duelen y que dan mucha rabia. Bien se sabe que la ignorancia es muy atrevida, pero deberíamos hacer algo en contra de ella. Aquellos que defendemos la tolerancia y condenamos el terrorismo (todas las formas de terrorismo), aquellos que soñamos con un futuro mejor, con menos odio y menos racismo, no permitamos que en nuestro alrededor se extiendan falsas ideas, luchemos en la manera posible por defender a los que nadie defiende.

Que ser musulmán no es ser un terrorista, ni de lejos. Que no todo lo que dicen en la televisión es como nos lo cuentan. Que todos podemos ser ignorantes en ciertos temas, pero de ser así, no tenemos derecho a criticar. Que si quieres opinar, primero tienes que conocer. Que los gobernantes no tienen límite en cuanto a hipocresía y falta de sensibilidad. Que no hay verdades absolutas, ni generalizaciones posibles. Que hay que poner todo en duda y pensar que siempre te van a decir lo que les interesa que sepas. Que viajar y conocer culturas y personas diferentes debería ser una asignatura obligatoria. Que deberíais deshaceros de tanto prejuicio y todo iría mucho mejor. Que hay que ponerse en la piel de otro, para empezar a entender las cosas.





Que nada justifica la barbarie cometida en París. Pero tampoco debería de tener nadie la libertad de justificar el terrible día a día de las personas que viven en países en guerra. Países donde musulmanes mueren. No es justo que nos escandalicemos tanto con el atroz atentado de antes de ayer, pero hagamos oídos sordos a la matanza de miles de personas en otras partes del mundo. Que veamos fotos y vídeos de gente sufriendo, gente muriendo y sigamos como si nada.

Cada disparo, cada bomba, cada asesinato es una injusticia. Da igual donde sea y quién la victima. Nadie va a ser capaz de darme ningún argumento por el cual alguien merezca perder la vida, el padre, la madre, el hermano o el amigo. Nadie puede matar a nadie en nombre de la religión, ideología ni por intereses políticos ni económicos, que es intolerable quitarle la vida a otro bajo cualquier circunstancia, que toda vida es preciosa y que, sobretodo, toda vida vale lo mismo.

lunes, 12 de enero de 2015

"Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos."


"El único capaz de salvar y ayudar a un ser humano, es otro ser humano.”


No pierdas tu leyenda personal..

"Todas las personas, al comienzo de su juventud, saben cuál es su Leyenda Personal. En ese momento de la vida todo se ve claro, todo es posible, y ellas no tienen miedo de soñar y desear todo aquello que les gustaría hacer en sus vidas. No obstante, a medida que el tiempo va pasando, una misteriosa fuerza trata de convencerlas de que es imposible realizar la Leyenda Personal."

Por los que creemos que un mundo mejor sí es posible.

Por los que estamos convencidos de que cada pequeña acción tiene una gran repercusión.
Por los que pensamos que todo empieza cambiando tu entorno.
Por los que confiamos en una sociedad más humana, menos mala.
Por los que maldecimos cada día las infinitas injusticias y las sufrimos.
Por los diferentes. Por los soñadores.
POR QUE SI NOS UNIMOS, TODO ENCAJA.

"En condiciones adecuadas, la acumulación de actos insignificantes logra, como los copos de nieve en la pendiente de una montaña, provocar una avalancha" James C. Scott.





Pinturas en el colegio de Hassilabied, Merzouga. Association Africa.