jueves, 10 de diciembre de 2015

Quieres realizar tu sueño, todo es bonito sin saber lo que vas a encontrar

¿Os acordáis del proyecto que os presentamos hace unos días? Pues hoy tiene comienzo con la primera historia de la mano de Alassane. De origen senegalés, llegó a nuestro país hace años. Aquí os mostramos el resultado de la entrevista que le realizamos y le damos las gracias, de corazón, por colaborar con nosotras.


"Estudié en mi país, nunca pensé en emigrar, pero aquí estoy. Nunca se sabe el futuro. Me fui por razones económicas; mi situación era bastante mala y eso fue lo que me empujó a emigrar. Elegí España porque era un país que me gustaba mucho junto con Portugal. 

Quieres realizar tu sueño, todo es bonito sin saber lo que vas a encontrar. El viaje fue muy duro, no quiero ni recordarlo. Íbamos mucha gente. La tristeza de ver como sufre la gente en el camino... algo que no quiero repetir. Cuando llegábamos nos ayudaron los de la Cruz Roja. 

Son dos mundos tan diferentes... no tienen nada que ver. En muchas ocasiones me arrepiento, aunque ahora ya no tanto como antes. Lo que más me costó fue el idioma, me costó mucho hablar castellano. Desde que conseguí mi primer empleo, la verdad que mi situación mejoró bastante. Venir aquí, no conocer a nadie, no saber hablar el idioma y, encima, no tener trabajo es muy duro.

Muchas veces me he sentido discriminado. Por ejemplo, no nos dejaron entrar en una discoteca a un amigo y mi por ser negros. Te sientes muy mal, no os lo imagináis. Pero en general, la gente con el tiempo es cercana, se porta muy bien conmigo. Lo normal, vas conociendo gente, haces nuevos amigos, que no es fácil. 

Cada vez que veo a un emigrante en la calle me recuerda mi llegada a este país. A las personas que están pensando en emigrar, les diría que se queden en su país. Europa ya no es como antes, todo el mundo quiere emigrar ahora, es diferente. Si fuera por mi, por supuesto que preferiría quedarme en mi país, me gustaría volver a mis raíces. No tengo hijos pero si los tuviera, me gustaría que volvieran a Senegal. Echo de menos la familia, la alegría, los niños... mucho. 

Aquí, para poder mejorar este problema, tendrían que facilitarnos la integración. Cuando llegas, todo se hace muy difícil. Aunque, ahora, estoy muy contento de lo que he conseguido. 

Gracias gracias por hacer lo que estas haciendo, mil gracias."












Dar voz a quien no la tiene

¡Salam familia!
Tenemos noticias frescas... ¡un nuevo proyecto nace! Como todo lo que hacemos, con muchas ganas y con mucha ilusión, tenemos una nueva idea.
Queremos dar voz a una parte de la población; a aquellos que alguna vez tuvieron que migrar. Acercarnos a aquellos que lo dejaron todo atrás por encontrar un futuro mejor, y que luchan o lucharon por conseguirlo.
Nuestro objetivo es conocer y hacer que la gente conozca lo duro e injusto que puede ser el mundo, lo difícil que es y la ignorancia y maldad de quien les discrimina. Lo positivo pero sobretodo lo negativo de haber vivido esto; qué es lo que más echan de menos, como llegaron aquí, como les recibieron, etc. En definitiva, todo lo que quieran contarnos. 

Si quieres contarnos tu historia, habla con nosotras. Aparecerá vuestro nombre solo si vosotros queréis. Lo que nos interesa es el mensaje.
Contacto: estheryaneprisa@gmail.com
.El prejuicio es hijo de la ignorancia – William Hazlitt


viernes, 16 de octubre de 2015

Plasmando sentimientos..


El desierto supuso una vía de escape, vida, aunque parezca que no haya, pero sí, si la hay, la hay mires por donde mires, existe algo que no se puede explicar del todo, un clima, un ambiente, cargado de sentimientos, de historias, que invita a dar rienda suelta a tu imaginación o simplemente a tumbarte mientras observas la inmensidad.

Tocar esa arena tan característica con tus propias manos, mirar al horizonte y perderte mientras intentas contar el número de dunas que ves, empapándote de todo lo que te cuentan de la vida de los nómadas e intentando hacerte una idea de esas familias viviendo en pleno desierto.

Para mí el desierto despierta tus sentidos, te los despierta más que nunca, quieres observar, ver y guardar en tu memoria cada granito de arena que ves, cada puesta de sol, cada sensación, porque sabes que es un momento irrepetible.
Cada vez que voy y lo veo, allí, imponente, enseñándome lo bella y mágica que puede llegar a ser la naturaleza, siempre me sigue sorprendiendo, no importa cuántas veces vaya, no importa cuántas veces pise esas dunas, siempre lo encuentro igual de impresionante, siempre siento lo mismo en la tripa en cuanto lo empiezo a ver llegando al pueblito, es como si de repente todo el desierto quisiese meterse dentro de ti y que pases a mimetizarte con él, como si te llamase.

Es ese tipo de sitio al que necesitas volver una y otra vez para perderte y encontrarte, para no pensar en nada mas, para sentir el calor de todo el día en su arena, para sentirte en cierta manera protegida y arropada por él, para respetarlo, para agradecer también en sus horas de sol el pequeño oasis que tienes al lado, esa pequeña tregua que parece darte… Para dormir mirando un cielo que pensabas que solo existía en las películas, para sentir el frío de las noches en él, y que no importa ya que sabes que en unas horas estarás viendo uno de los mejores amaneceres de tu vida…

El desierto es magia, es misterio, es volver a un punto más “animal” y menos humano que todos tenemos y creerte parte de él, un encuentro con la naturaleza, en el que empiezas a llenarte de todo lo que sientes, una sensación más que gratificante en el momento en el que te das cuenta de que no necesitas nada más que eso.


“He cruzado muchas veces estas arenas. Pero el desierto es tan grande y los horizontes tan lejanos 
que hacen que uno se sienta pequeño y permanezca en silencio”






Fotografía: Marina Ruiz

martes, 22 de septiembre de 2015

De nómadas va la cosa



Enero de 2015, este fue mi primer contacto directo con los asentamientos de los nómadas. Nosotras tenemos muchos amigos que hasta hace unos años vivían en el desierto con sus familias nómadas, pero no habíamos visitado otras zonas donde muchas familias se han asentado, han dejado su vida nómada de ir de un lado para otro, pero siguen viviendo como tal, con sus mismas costumbres.


Fuimos a hacer un pequeño reparto, aún no teníamos tantas cositas de La Prisa Mata como tenemos ahora, por lo que el reparto fue muy pequeñito (algo que solucionamos en Abril, que fue un reparto enorme y dio para mucho). Esta vez nos decidimos por una familia en concreto, una madre y su hijo pequeño Hassan, de 5 añitos, que solo se le veía corretear de aquí para allá con su sonrisa y su carita de pillo. La madre enseguida nos preparó te y nos sacó frutos secos. La verdad que no hay nada como el té bereber..


Nos fue enseñando su casa, y como vivía, como hacía el pan, como cocinaba... (claro que contábamos con los amigos que nos habían llevado y nos iban traduciendo todo). Era una pasada encontrarse en medio de la "nada" y ver como se las apañaban...
Nos contaron que vivían de lo que la gente de los pueblos les iba trayendo, verduras, agua, etc. y que en su caso había más gente que le ayudaba ya que era la única que se hacía cargo del pequeñín.


Después de pasar una mañana super agradable, haciendo puzzles con Hassan, tomando el té con los amigos, charlando con la madre... ésta nos obsequió con unos colgantes que había hecho, a modo de agradecimiento. Da gusto ver lo agradecidos que son, es algo que me sigue pareciendo increíble, esa manera de agradecerte las cosas, de hacerte saber que han pasado un rato genial y que les ha gustado que hayas ido a verles. 

Es una experiencia muy enriquecedora, el pasar la mañana, la tarde allí (no el ir verles echar una foto e irse), el sentarse, el no tener prisa por irte, el disfrutar de esa jaima en la que mires por donde mires no ves nada más, solo desierto,  el aprender de como esa madre saca adelante a su familia y los valores que te muestra..es espectacular. Nos fuimos de allí sabiendo que pronto íbamos a volver a verles, y ¡así fue! Cada vez que vamos tratamos de hacerles una visita para llevarles más cositas y para ver como crece ese bichejo ¡y su sonrisilla!